Índice en evolución

0. Introducción

La discusión sobre qué significan las palabras no está totalmente desligada de lo que se puede hacer. Se definen mutuamente sin remedio, a menudo traduciéndose en lo que debe ser frente a lo que puede ser. Sin embargo, cuando uno intenta, como nosotros, llevar a cabo un proyecto teóricamente sólido a la vez que físicamente viable, no puede renunciar a entender ambas potencialidades con sus respectivas formas vigentes. De manera que aquí intentaremos entender qué son anarquismo y minarquismo, o qué es el libertarismo, de la forma más integrada posible.

Hace poco el Instituto Juan de Mariana organizó su universidad de verano. Una de las charlas más interesantes (para mí y otro puñadito de frikis) fue la de Juan Ramón Rallo, sobre Anarquismo y Minarquismo, seguida de un debate entre él mismo y Miguel Anxo Bastos.

El negro pega con todo

Errico Malatesta

– Eso no lo dijo Malatesta.
– Sí que lo dijo.

Evidentemente, el debate entre anarquismo y minarquismo es un tema que preocupa horrores a la sociedad actual, y que está en la agenda política más inmediata, como apunta inicialmente JR. Es importante ser consciente de cuan absolutamente minoritaria es esta preocupación hoy, pero también entender cómo alcanza cada vez a más gente en un mundo de conectividad, ciencia, tecnología y comercio crecientes, con índices decrecientes de violencia y hambre. Así que me dispongo a escribir un post de autoaclaración, para intentar entender un poco mejor el fondo de esta discusión al hilo de estos dos vídeos, que me parecen el mejor contenido condensado disponible, por el equilibrio entre claridad expositiva y sustancia y entre propuesta y debate. Pasaré también por algunas otras charlas de la misma universidad de verano, y por otros vídeos que extiendan info sobre algunos puntos, tratando de dar preferencia a JR y Bastos y extendiendo con otros muchos enlaces.

No esperen algo muy exhaustivo, pero sí un intento de ser sugerente y aprovechar al máximo el formato blog. Este es, a día de hoy, claramente superior a cualquier otro (libro, paper o discurso): una forma de unir y superar los modelos tradicionales entre el unidireccional y bidimensional modo libro – un libro hoy sólo es un producto o empresa, tan legítimo como cualquier otro, pero no más – y la tradición oral y conversacional. Por tanto, este no es un texto cerrado, no podría serlo: es un hipertexto y los enlaces forman parte de él, de forma que se libera a sí mismo de la necesidad de contarlo todo. Creo que merece la pena ir deteniéndose en algunos de ellos o al menos ojear su contenido. El camino que cada uno escoge para explorar estas ideas siempre es algo interesante de conocer, así que me gustará saber si los has leído y cuales te parecen más procedentes para ilustrar y explicar. Además, es un texto colaborativo en el que han participado mis compañeros Toni, Raphael, Miguel, Fran, Dani, Pablo, Javier y Silvia, o amigos como Ignacio. El firmante no es más que un montador, en última instancia.  Hasta Tzara lo fue.

Los enlaces serán aclaraciones sobre conceptos (Wikipedia, monográficos en blogs y similares), posteos aclaratorios o expansivos sobre temas que ya nos han interesado (de activismodemercado.com y otros blogs de nuestro entorno), conferencias o artículos de Rallo y Bastos (para que sean ellos mismos quienes extiendan los planteamientos que se contienen en el debate), vídeos y posteos sobre temas que simplemente me parece interesante introducir en la discusión y otras fuentes diversas. Daré por sentado que los distintos cánones pertinentes están bien establecidos y evitaré referirme, por ejemplo, a obras más completas y clásicas que todos podéis encontrar en epublibre.org. La relación entre los enlaces y las palabras que los albergan son diversos. En muchas ocasiones serán definiciones, otras ampliaciones y otras incluso temas que tienen alguna relación semántica, procesual o interdisciplinar con la palabra en cuestión o hará de puente entre ella y el anarquismo. Incluso los textos Alt de las imágenes contienen parte del texto y cosas que quiero transmitir ampliando los párrafos centrales.

El objetivo es, ante todo, la autoaclaración, la liberación de pensamientos recurrentes sobre el tema y, en última instancia, la conversación. Reproducir el contenido de estos dos vídeos, opinar sobre el mismo y sobre los problemas que veo en el propio proceso de debate, aportar enlaces y vídeos de apoyo para extender el estudio, y comentar también sobre las herramientas que podrían usarse en este entorno para enriquecer el análisis. Por tanto, consideremos que es a la vez inmensamente modesto (estoy enseñando lo que voy estudiando) y también petardamente ambicioso (aspiro a vivir en libertad y para eso queda mucho trabajo que hacer). Así que el que se lo lea entero es un máquina, el que lo comparta tiene mi agradecimiento eterno y aquel al que le resulte útil me está haciendo feliz.

Este no es exactamente un post sencillo para iniciados, pero sí es un post a través del cual uno puede iniciarse y terminar entendiéndolo todo, con tiempo suficiente y el material que aquí se detalla o se enlaza. Lo que no esté explicado en el propio texto puede estudiarse y entenderse a través de los enlaces y vídeos, y, por lo tanto, sólo requiere de más tiempo que un post normal. De hecho, probablemente puedas leerte media web saltando de enlace en enlace, ya sabes cómo va esto desde el 96.

Ah, y es un texto que devuelvo al dominio público, o que – para ser más preciso – no pretendo secuestrar mediante “derechos de propiedad intelectual”. Por tanto, puedes, sin permiso previo de los autores y editores, copiarlo en cualquier formato y soporte, reproducir parcial o totalmente sus contenidos, vender las copias, utilizar los contenidos para realizar una obra derivada. El paso de una obra a dominio público supone el fin de los derechos económicos del autor, pero no de los derechos morales, inextinguibles. Por tanto, lo que no puedes hacer con este texto es atribuirte su autoría total o parcial, y, si utilizas partes para realizar una nueva obra, debes citar expresamente al autor, el título, la fecha y el blog de origen. En general no puedes utilizarlo para dañar a nadie, aunque eso sería difícil salvo que lo grabases en balas, y ahí ya no sería nuestra responsabilidad.

Nota: Sé que a alguno de los lectores le puede disgustar, comentar “vídeos de Youtube”. Pero no pasa nada: transcriba usted lo que dicen, páselo a documento de Word e imprímalo posteriormente en papel reciclado. Eso le dará respetabilidad al contenido, usted se sentirá bueno y bello y podremos pasar a discutir dicho contenido.

Nota II: Los minarquistas y anarquistas que quieran seguir siéndolo aunque el mundo se caiga pueden no estar interesados en el primer bloque, porque es un diálogo y corren el terrible peligro de matizar su postura o cambiar de opinión (Thor no lo permita), e incluso tener que ponerla en suspenso a la espera de saber más (el Horror). Quizá sólo les interese el último apartado del primer bloque, el de la “salida negociada” y pasar al segundo, el de la caja de herramientas. Sírvanse.

 

Vemos el anarquismo como la traducción política de lo que conocemos de la naturaleza. Es lo que surge y funciona, y por tanto sólo queremos molestar lo mínimo posible.


1. Anarquismo

 

1.1 – Anarquismo filosófico y Anarquismo Político

Para empezar, démosle la palabra a Juan Ramón y Miguel.

Vídeos: ¿Anarquismo o Minarquismo? y Debate sobre anarquismo

El anarquismo filosófico plantea que el Estado no tiene autoridad política, y por tanto debe atenerse a las mismas normas que el resto de agentes. Si no se puede robar, él no puede robar (impuestos), y si no se puede secuestrar, el Estado no puede tampoco encarcelarte por no pagar impuestos. Por tanto, el anarquista filosófico no acepta el dictado del Estado, y exige en cada momento las mayores cotas de libertad posibles.

No hay diferencia entre el liberalismo de Juan Ramón (como filosofía política) y el anarquismo filosófico, e incluso su definición de una democracia aceptable puede ser suscrita por cualquier anarquista. La definición que usa de liberalismo como filosofía política no tiene ninguna diferencia fundamental con el anarquismo que me lleva a tener una bandera negra en casa con un símbolo propio de mi comunidad.

Pasa en todos los ámbitos. En este mismo texto, sin ir más lejos.

El anarquismo político propone un conjunto de reglas que contienen los principios básicos y los procedimientos a seguir para resolver las disputas que se producen entre individuos o grupos. Esto se puede llamar constitución política, siempre que lo distingamos de las cartas que escriben los estados para hacer creer que hay algo limitando su poder. Esta “constitución”, que debe estar viva, sirve para establecer derechos, buscando un sistema idealmente policéntrico y dinámico, en el que, aunque puedan existir estados (población + territorio + soberanía), puedan darse también otros sistemas políticos. En la práctica, vemos que esa constitución está invadida por la autoridad estatal, quien es aceptada general y estocólmicamente como decisor último. Esa “soberanía” puede ser la de un estado democrático, reconociéndosele la soberanía a quienes, por lo menos, guardan las apariencias. El pudor no es malo. Es mejor la coherencia con los principios, pero algo es algo.

Como él mismo especifica, los argumentos de Rallo son contestables y relativamente ejemplificables, es decir, se puede exponer un argumentario para cada cosa e incluso casuística útil. Pero realmente son sólo los últimos veinte años los que pueden ofrecernos alternativas funcionales (lo veremos al ver la importancia de las topologías de red) y por tanto es muy pronto para poder proponer fórmulas de cambio.

Es importante señalar, con Bastos, que la mayoría de autores e investigadores dan por sentado al Estado. No se dedican a justificarlo, ni cuestionan su autoridad política. Por tanto, son los minarquistas, aquellos conscientes de que es un mal menor y debe ser limitado por la sociedad civil, quienes realizan justificaciones válidas para su existencia. Sobre el problema de la autoridad política en el trabajo de Michael Huemer, explicado por JR en los vídeos siguientes, podéis leer toda la primera parte en la traducción de Katalepsis.

Vídeos: El problema de la autoridad política: introducción y la doctrina del contrato social

Mi conclusión provisional es que se trata de una separación algo artificiosa, innecesaria para definir, pero muy útil para pensar profundamente en qué estamos diciendo. Me considero un anarquista filosófico y político. Ser anarquista político no implica exigir la destrucción inmediata de las estructuras existentes ni tampoco destruir antes de construir, como ser cristiano no implica exigir una teocracia. La definiciones de anarquismo en clásicos como Malatesta y Molinari, centradas en la libertad, siguen siendo válidas, y por eso “soy” anarquista. Además, “ser” minarquista se me antojaría algo similar a proclamarme fan del mal menor. Cuando alguien vota al PP por considerarle menos dañino que sus rivales no se convierte en marianista, así que sí: soy anarquista. Pero veo los problemas y las dificultades. Y no prefiero que todo se derrumbe y que lo que considero un imperativo moral se consiga a través de muchísimo dolor. No es necesario ni deseable. Las etiquetas hacen referencia a lo que queremos y proponemos, no a lo que podemos hacer. Si no, me definiría inevitablemente como socialdemócrata.

Simple y usable.

1.2 – Dos testeos: factibilidad y deseabilidad

Factibilidad: necesitamos que el anarquismo político sea estable, y que produzca un equilibrio Nash fuerte, en el que ningún actor político tiene capacidad y decisión para modificar su estrategia e impugnar el sistema o derrocarlo. El estado nación democrático (y el linchamiento a quien niegue su validez), junto al imperio estadounidense, generan un equilibrio Nash fuerte en buena parte del planeta. La deificación del estado nación mantiene el equilibrio interno en cada estado y el imperio vigila que no haya excesivos conflictos entre estados. No hablamos del único equilibrio nash posible, pero hablamos de uno real. JR no apoya el Estado por un equilibrio Nash, sólo dice que lo es. Y pide que se describa “el no-Estado como un equilibrio Nash para pensar que ese no-Estado es factible”.

El anarquismo político no supera el test. No obstante, le estamos pasando un test de factibilidad, no de posibilidad. No significa que haya argumentos para defender la legitimidad de un monopolio territorial de la violencia como tal, sino que se trata del mal menor. No se le reconoce la autoridad, sino la funcionalidad a falta de más datos.

Deseabilidad: la pregunta que plantea Rallo es comparativa. Se pregunta si el anarquismo político es deseable frente a otras formas, como el minarquismo. Si es un cambio pareto-superior o pareto-eficiente en términos de libertad, es decir, si el cambio supone la mejora de la situación de ciertos individuos sin empeorar la de otros. El liberalismo y el anarquismo filosófico pueden defender el anarquismo político, pero le preguntarán por la libertad generada de la misma manera que a cualquier otro sistema. El libertarismo no habla sólo de propiedad. Habla de libertad personal: cómo lograr la mayor libertad personal minimizando conflictos interpersonales. Independientemente de la apuesta específica sobre las formas, sujetos y objetos de apropiación original y traspaso, una de las claves (sólo una de ellas) es la propiedad.

Aquí hay una confluencia casi total. Quizá el único problema es que Rallo habla de lo que podría ser y Bastos de lo que debiera ser. JR trata de hablar del anarquismo en la situación actual, mientras Bastos intenta plantear la tabla rasa de una sociedad sin estado y elaborar hipótesis sobre lo que ocurriría en ella. Pero eso no significa ni que Bastos no entienda las dificultades ni que Rallo no comparta la posibilidad de la resolución teórica de cada punto. Están en niveles de discurso y análisis diferentes. Confluyen en un punto interesante: cuando Bastos contraargumenta algo que Rallo reclama como el punto central de su tesis: hay grupos a los que, aunque puedan vivir en anarquía, se les impide de forma coactiva.

Inténtalo por si acaso. Pero no si se trata de conquistar Rusia con un machete. Eso no. Cosas difíciles sí, pero no le hagas caso a Coelho.

Hubo sociedades anárquicas, pero evolutivamente el Estado se mostró superior, no para organizar o generar prosperidad, ni mucho menos libertad, sino a la hora de competir violentamente y, con ello, sobrevivir. Eso nos llevaría, como Krause señala, a considerar que el estado benefactor es superior porque mantiene un gran nivel de equilibrio Nash. Si están de acuerdo, lo que falta es lo que reclama Rallo: un trabajo amplio que pueda proponer con solidez un sistema. Y mucho tiempo y esfuerzo.

Si el estado benefactor genera ese equilibrio, y es perfectamente posible, nos encontramos con una imagen que huele a buena conexión entre niveles de complejidad. La conexión entre niveles de complejidad es, por ejemplo, lo que hacen Francisco Capella y Fernando Herrera en este mismo entorno: tratar de encontrar principios que puedan extraerse de la física, la química o la biología para explicar ciencias sociales, buscando las propiedades que son emergentes y las que no lo son, y entendiendo qué problemas son comunes y cómo se resuelven, especialmente con qué centro de control se ejecuta la solución en cada caso y cual es la naturaleza de las interacciones. Es un camino fértil y resulta muy útil a nivel divulgativo (ojo: también es una senda peligrosa) y permite que gente muy capaz pero encerrada en dogmas simplistas amplíe miras. Las ideas clave, en este caso, serían movimiento y dirección. Permitidme jugar durante un párrafo, en busca de sonidos y formas adecuados.

El estado benefactor genera equilibrio, y el equilibrio a su escala es mortal, por ilusorio. Es estancamiento, y la vida no puede quedarse quieta. Si algo se estanca, sólo puede languidecer. El equilibrio de Nash no es el factor más importante, sino determinar la dirección en la que un sistema permite que el organismo “humanidad” se mueva. O sube o baja. La tierra no está estática, es una pelota lanzada a toda velocidad, y es precisamente ese movimiento el que nos permite existir. ¿No nos recuerda esto al equilibrio neoclásico y sus problemas? ¿No es posible que sea precisamente esa idea subyacente, sea la forma correcta o una feliz coincidencia, la que convierte en útil al análisis austríaco? La subjetividad y lo dinámico son las grandes aportaciones. El marginalismo es movimiento. Como el calor. Como la vida. Como el Go. Como los tiburones. Como el anarquismo y como el mar. Buscamos una cascada trófica generalizada en lo humano. Si lo que llamamos “mente” fuese estanco, se pudriría. Si no cediese entropía y acumulase nuevo ser sería devorada por ella. Como el nomadismo, y como el sedentarismo que no es mas que el cambio de espacio por tiempo, un cambio de dimensión. Y sí: esto nos deriva de nuevo al problema de las contradicciones como pecado original del pensamiento occidental. El taijitu se mueve, y por eso funciona, y por eso es una buena representación, y por eso está en el escudo de armas de Niels Bohr. La imagen mental de un combate en lugar de una sustracción es lo que hizo que los chinos Han descubriesen el cero y los números negativos. El movimiento es lo único que genera orden. Porque al final el orden no es más que lo que percibimos cuando las cuerdas de una guitarra suenan sintonizadas o nos movemos a la misma velocidad que la Tierra.

La referencia de Bastos a lo “realmente existente” es muy importante, aunque la objeción de Capella es también fundamental: obviamente existe, o no habría problema. Pero aquí Bastos está, creo, resaltando la diferencia entre una comunidad real (infra-Dunbar) y una comunidad imaginaria o imaginada. La distinción de lo realmente existente (aunque personalmente creo que hay mejores alternativas) nos permite determinar los enemigos y el campo de batalla, pues saber qué existe a qué nivel sirve para entender cómo y en qué orden confrontarlo. Porque el hecho es que cambiar a Hollande no hace que la gente deje de aceptar la autoridad de Francia. Ergo, hay que confrontar tanto a Hollande como a Francia. ¿Podemos vencer a Hollande con ideas y comunicación y estrategia de grupos? Sí. ¿Podemos vencer así a Francia? No: a Francia se la combate en el terreno del imaginario (nación francesa) y en el terreno de la autonomía personal y la secesión (estado francés).

Y si bien es correcto que el estado es una comunidad imaginada y una creencia ideológica; y si ciertamente las personas que lo forman no dan como resultado un ente pensante mejor que los individuos, sí que dan como resultado una máquina de lavado de cerebro, represión y rapiña ultra eficiente. Aquí necesitamos acudir al marketing y, probablemente, al mitoanálisis, para entender cómo ha ocurrido esto y cómo pervive. Necesitamos un imaginario propio si queremos extender buenas ideas.

Amén.Bastos mismo lo explica: la educación es estatista, las asignaturas podrían llevar la apostilla de “del Estado” y por tanto la propiedad emergente es doble: la entidad real es más eficiente para rapiñar y la entidad imaginaria es más eficiente para evitar la reacción. Un ateo en la Edad Media se enfrentaba a la misma reacción que un anarquista hoy, y no era necesario que las autoridades se encargasen de los díscolos: el omnipresente imaginario hacía que todos estuviesen siempre vigilantes. Y eso lo vemos hoy en día con la policía del pensamiento en cada rincón de la red.

En cualquier caso, quizá Bastos haya malinterpretado parcialmente a Castoriadis. Afirma que Castoriadis es de inspiración marxista, pero el libro que cita supone su ruptura completa con el marxismo. La crítica que hace al marxismo es válida para el liberalismo, el anarquismo o cualquier otra ideologia o doctrina modernas: lo imaginario tiene una categoría ontológica. Tan imaginario es el estado que denuncia Bastos, como el individuo si lo consideramos un individuo estrictamente autónomo. El único individuo autónomo que conocemos es el personaje interpretado por Matt Damon en “The Martian“. Y ni siquiera eso, porque el equipo que lleva requiere de la acción coordinada en tiempo y espacio de millones de personas y además necesita ayuda para volver.

Lo que dice Castoriadis no es que el estado sea una institución social imaginaria, sino que toda institución social necesariamente lo es. Aquí diferenciaremos pronto entre “imaginaria”, que puede ser consensual y evolutivamente fértil aunque sea una abstracción (la nación, y ya si eso discutimos), e “imaginada”, que viene dada previamente (la etnia o el sexo).

Nota: David Graeber, independientemente de errores en las conclusiones sobre el origen evolutivo del dinero, ofrece una gran recopilación de imaginarios de distintas culturas y su relación con la deuda. Habla también de las deudas abstractas, deuda con la vida, con el estado, deudas innatas o simbólicas que distintas culturas utilizan como mecanismo de funcionamiento. Interesante porque estas comparaciones pueden servir para entender la relación de deuda moral para con el estado tan asentada en nuestra cultura, incluso cómo se fue generando en un plazo largo, desde el punto de vista antropológico. Provee material para superar una versión simplista de la evolución del dinero, y un escenario complejo en el que, entiendo, se puede explicar mejor la victoria evolutiva del oro y los límites del dinero a la hora de conseguir cooperación humana.

Estos añadidos pueden no modificar el planteamiento normativo, el derecho libertario del anarquismo, pero sí enriquecen o enricuecen la comprensión del fenómeno. Si nuestro iusnaturalismo no es mágico, si puede derivarse entre niveles de complejidad, es auténticamente natural. Si no, es iluminación y no nos sirve. Una vez entendido eso, veremos que lo jurídico es fundamental, pero no suficiente para interactuar con éxito. No nos impiden seguir usando un sano individualismo metodológico, pero nos indican los límites y rugosidades de las herramientas de análisis. Tenemos que escoger uno de los dos sentidos de una dirección para poder poner normas. Necesitamos un camino correcto, y a estas alturas de la historia resulta evidente que el camino correcto es de lo individual a lo grupal. Pero eso no debe nublarnos el juicio: es un punto de apoyo firme, pero no la solución a todos los problemas, ni lo explica todo.

No confundamos encontrar los valores y las normas correctas con haber encontrado una “naturaleza auténtica” que siempre es una interacción, mezcla de competición y cooperación a múltiples niveles. Debemos normar del individuo al grupo, y no del grupo al individuo, porque es lo justo y además funciona. Nuestra norma no señala el camino correcto de la vida, porque a a naturaleza tiende a sudársela nuestra opinión, pero sí trata de seguirlo. Buscamos la mejor norma para interferir lo mínimo posible con los círculos virtuosos del comportamiento del bicho al que estamos regulando y dificultar los círculos viciosos. En eso consiste respetar la naturaleza.

1.3 – Anarquismo político y sus problemas: el NAP

Nunca va a ser fácil.

El sistema político es un acuerdo sobre los principios básicos para resolver disputas entre individuos y grupos. El anarquismo político se articula en base al NAP (Principio de No Agresión) como principio en torno al que solventar las disputas. Si hay relaciones voluntarias es porque no me coaccionas para que actúe como tú quieres. Libertad entendida como ausencia de coacción, o, si se quiere, libertad negativa. Parece un principio muy claro y sencillo, y no tiene por qué ser un mal candidato para conseguir un consenso amplio. Sin embargo, tiene tres problemas para formar un equilibrio adecuado:

  • Especificación incompleta. No está claro qué es agresión, pues los usos y costumbres varían.
  • No universalmente aceptado. Está claro que no lo aceptan todos, o no estaríamos hablando de esto.
  • No aporta soluciones a todo. Es fundamental, pero no suficiente para resolver conflictos.

Nota: Es extraña la invocación de la eficiencia. ¿Podemos medirlo, o estamos comparando ideas con magnitudes oscuras? En cualquier caso, tratemos de entender a qué se refiere alguien cuando habla de eficiencia: está acercándose a la realidad para que otros puedan arremangarse con mejores garantías de éxito. Es un tramo diferente de trabajo al de los principios fundamentales. Así que hay que tener mucho cuidado con producir debates besuguiles tan sólo por olvidar esto.

En cualquier caso, el NAP ya funciona. Es una base, pero no suficiente. Requiere comprender la intencionalidad y, ante la respuesta, comprender las circunstancias para reconocer si la amenaza percibida requiere determinado tipo de respuesta, lo que lleva a la proporcionalidad. Los usos y costumbres definen las zonas grises y la tradición resuelve. Es cierto que estos principios se ven violados por la existencia del Estado, pero también que sin un equilibrio como el estatal pueden darse otro tipo de violaciones. Cuidémonos del adanismo y no tiremos al bebé con el agua de la bañera.

De hecho, el NAP es bueno. Muy, muy bueno. Pero no es infalible. Rallo apunta a problemas totalmente claros de ese principio. Por eso es necesario bajar de vez en cuando al sótano de la lingüística y al sub-sótano de la semiótica, para entender qué hacemos cuando argumentamos. Y ya de paso, le quitamos infalibilidad a Hoppe, que falta va haciendo.

¿Cómo mejoramos el NAP? Keith F Smith plantea el NTP, el Principio de No Transgresión. La intencionalidad matiza o incluso anula la agresión en la tradición jurídica, pero no ocurre así con transgresión. De tal forma, un niño que accidentalmente rompe una ventana o un coche que accidentalmente te golpea deben restituirte. ¿Por qué? Sí, el diablo… La obligación de la acción positiva. Pero esa acción positiva se mantiene en un nivel aceptable: sólo tienes la obligación de actuar de manera que no estés violando (ni por accidente si es posible) la libertad negativa de otros ni causándoles un daño.

Hay dos tipos de transgresiones: intencional y accidental, pero, aunque haya sido un accidente, ¡se ha lesionado la propiedad! Parece que la relación entre el NTP y la propiedad es más evidente que entre el NAP y la propiedad. En cualquier caso, lo estamos trasladando al daño. No resulta poco razonable que en un mundo donde usamos multitud de elementos altamente peligrosos (desde una destructora de alimentos a un coche, armas de fuego y similares, y ojo que hay botones nucleares) no sea suficiente con esconderse en una cueva y no matar a nadie con el hacha. Las situaciones van a darse, y este principio de transgresión o daño puede ser útil.

Quizá no sea una gran superación del NAP, porque ya está presente en la tradición jurídica, pero oye, pensar al respecto nos permite entender mejor incluso la solidez de la no agresión.

En palabras de Keith:

Finally, the Non Aggression Principle is based upon grey areas of speculation. The Non Transgression Principle is based upon areas of fact. You do not want to build a voluntary society upon areas of the unknown and unseen.

Non Transgression Principle. One Rule: do not trespass

No Transgresión, No Daño, o lo que sea. Pero toca seguir pensando en ello y luego ponerlo en práctica en sujetos de derecho internacional no territoriales, en derecho privado de organizaciones transnacionales y testearlo en los pocos entornos libres que se nos permitan.

Esta demarcación no es positiva, pero sí requiere proactividad al contemplar el punto de cruce entre lo jurídico (el reino de la libertad negativa) y lo empresarial (dominio de la colaboración y, por tanto, de constantes concesiones funcionales que solemos llamar contratos). Pensad que en ocasiones se requiere una gran proactividad para no darle tres hostias a mucha gente.
 
Antes hemos dicho que el equilibrio Nash era una magnitud o peligrosa de usar o directamente errónea. La cuestión es que la vida, los bichos como el humano, no funcionan en la búsqueda de un equilibrio, sino de un movimiento en una dirección, y la percepción que tenemos de “equilibrio” se debe a que esos movimientos que conforman el movimiento del bicho humano se sincronizan durante un tiempo. Imaginad que los análisis del individuo hacia el grupo (jurídicamente funcionales) y los análisis del grupo al individuo (de terroríficos efectos) fueran los dos sentidos de una misma línea de tranvía. Hay un sentido correcto para llegar a donde queremos llegar, pero por el camino vamos sentados mirando hacia adelante, sólo en ese sentido. Eso es adecuado para la práctica empresarial, pero no para la práctica teórica. De esta forma, podemos olvidar elementos importantes.
 
Leer un cartel mirando hacia atrás por la ventanilla o fijarse en las personas que esperan en la parada para ir en sentido contrario es muy útil cuando uno quiere entender qué está pasando, qué es una línea de tranvía, en qué estamos montados. El NTP o los esfuerzos de algunos libertarios por que se entienda que los grupos existen e importan son algo parecido: NO implican dar la vuelta e ir en sentido contrario. No te alejan de tu objetivo ni te cambian de vía. Sólo (y nada menos que) implican entender que la dirección tiene por definición dos sentidos, que se relacionan – queramos o no – y que eso tiene efectos – queramos o no -.
 
Eso no quiere decir que tengamos que coger la línea de tranvía en sentido contrario, ni que hayamos olvidado cual es el camino correcto ni a dónde queremos dirigirnos. Implica sólo que sabemos qué está ocurriendo y somos capaces de salir de nuestra burbuja autista.

Nota: Mientras tanto, son muy pertinentes las objeciones de Capella al anarcocapitalismo y las réplicas de calidad. Pueden contener algún hombre de paja, pero parece que la intención es atacar simplezas muy extendidas. En general, conviene dirigir el debate teórico siempre hacia el mejor de los “contrincantes”, pero no siempre es lo más importante. Cuando una idea se extiende también toca confrontar la forma en que se desdibuja y simplifican las ideas.

Dicho sea de paso, ya que estáis aquí y sacáis el tema jurídico, aclararé – pensando en La Ética de la Libertad –  que siempre me ha parecido una falta de respeto inmensa dar por finalizada como palabra revelada la obra de autores destacados por su brillantez o su honestidad intelectual, como Rothbard o Hayek. Una falta de respeto hacia ellos. ¿Creemos que alguien tan lúcido no revisaría sus posturas ante un mundo diferente, conocimientos científicos nuevos y evidencias mejores? ¿Newton no habría descartado la alquimia? Pues eso, que no continuar su trabajo desde donde lo dejaron es una cosa muy fea. Prohibirles rectificar sólo por estar muertos no mola.

Habiendo quedado claro que amo al NAP más que a mis zapatillas viejas, debo apuntar que lo jurídico no puede ser (ni es, ni fue, ni será) ajeno a la tecnología y al progreso material. No es el Derecho, de hecho, el campo en el que ese progreso material es menos importante. Las normas correctas y los valores adecuados al individuo y al grupo han cambiado ligeramente con el tiempo, y quizá seguirán haciéndolo. Si viajásemos en el tiempo y encontrásemos un cromañón al que explicarle todo esto en detalle, probablemente acabaría matándonos, y con razón, porque la extensión de nuestras ideas simplificadas sería poco funcional. Distintas escalas temporales y espaciales y distintos puntos implican diferentes normas, aunque lo correcto y lo incorrecto se asemejan.

Mi predicción es que – en nuestra línea de convertir naturaleza en recursos para comerle terreno a la entropía – cuando salgamos del planeta repartiremos títulos de propiedad y nos expandiremos con equilibrios de poder e interacciones (cooperación y competición) similares a los actuales. Pero no estoy totalmente seguro de cómo funcionará esto a todas las escalas. También es posible que cuando podamos poseer galaxias de veraneo y seamos una civilización tipo 3 según Kardashov todo esto nos la sude totalmente. Creo que no, pero no tengo bola de cristal. Si sobrevivo, os lo contaré.

1.4 – El problema específico de la defensa

Aquí dejaremos a Bastos que se explique él mismo como introducción al problema.

La dureza de algo no depende sólo de lo macizo que sea. Be networks, my friend.

Pasando de nuevo al debate, Rallo apunta que la defensa no se presta al cálculo económico. También podemos entender simplemente que el criterio económico es diferente, pero siempre lo hay. La diferencia estriba en cómo valora cada cual los distintos elementos, incluyendo la vida. Si la vida vale poco, no se pelea igual. Y ese valor es también relacional: la vida vale poco cuando hay algo (el paraíso, por ejemplo) que vale más – en general los derechos de propiedad son requisito necesario pero no suficiente para resolver múltiples problemas -. Los cálculos que se producen son, en realidad, de la misma naturaleza, y probablemente nos toque empezar a entender que usamos (la neurociencia y la psicología nos echarán una mano más pronto que tarde y nos aclararán mucho) mecanismos similares en distintos órdenes que tradicionalmente hemos considerado diferentes, como el intelectual, el empresarial y el violento. Puede que el problema no esté tanto en que no hay cálculo económico en la guerra como en que el cálculo entendible biológicamente (que algún día entenderemos mejor) está presente tanto en la función empresarial como en la función destructiva, y que el cambio fundamental es el objetivo a cubrir.

Bastos señala que el Estado define la defensa como le interesa, y que no tiene por qué ser necesario el mismo tipo de defensa para un estado que para una sociedad libre. Sin embargo, mientras hayan estados, seguirán definiendo una lógica de defensa y ataque que puede ser siempre, o durante mucho tiempo, superior bélicamente al de una sociedad libre. Pero ojo: si hablamos de algo gradual, puede sobrar tiempo para la adaptación. Si el proceso es progresivo, y si es una línea de avance sostenida durante los próximos 50 años, da tiempo a que se desarrollen los contratistas militares privados, a hacer crecer ciudades libres con acuerdos de defensa con los estados, y en general a que la sociedad civil desarrolle soluciones civiles de seguridad violenta, igual que puede desarrollarlas de seguridad médica y planes de pensiones. No olvidemos que la Liga Hanseática nunca tuvo ejército, hasta que tuvo que defenderse de Dinamarca. Y venció. Tenemos muchos ejemplos de esto. Sin duda, la victoria hoy está del lado que está. Pero las cosas cambian y la gente aprende, incluso para los que ven el progreso material como el único progreso humano real. El hecho es que ocurre.

Este tío fue un hacker y escribió uno de los libros más lúcidos y fértiles del siglo XX.

Notas: Seguridad básica por múltiples agencias y seguridad fronteriza por unos pocos agentes coordinados que defienden lindes geoestratégicos y comerciales y puntos clave, pero de cualquier actor, en genérico. ¿Dónde ataca quien quiere dominar? Pues todos pagamos a las milicias por impedirlo en los puntos clave. Por ahí anda la cosa.

El argumento de Bastos de la absorción de estructuras es muy bueno. Generalmente ningún enemigo quiere arrasar por arrasar (ojo, que puede ocurrir), sino esclavizar mediante el miedo. Por tanto, cuando un invasor se ve obligado a dedicar decenas de miles de personas a organizar una estructura estatal, lo tiene muy difícil. Aquí es donde procede hablar de topologías de red. De hecho, es de lo que están hablando.

Además hay un problema de análisis, un problema puramente historiográfico: cuando una red distribuída, una sociedad anarquista, vence usando el poder blando y consigue evitar un enfrentamiento, no hay combate que analizar y lo que ha ocurrido es bastante oscuro.

Sin embargo, una hipótesis muy sólida es la de la imposibilidad que tiene una red centralizada (como un estado) de vencer a una red distribuída (como una sociedad anarquista) salvo por asfixia o destrucción total. En palabras del profesor Bastos, “la conquista de América da buenos ejemplos. Las confederaciones indias (comanches) fueron derrotadas tras larguísima lucha y aún hubo que negociar. Algo similar pasó con izqueles y lacandones. Para conquistar algo sin cabeza hay que ocupar todo el territorio y la resistencia es mas fácil para fuerzas no organizadas tipo guerrillas.” Hay muchísimos ejemplos de victorias, pero el aspecto que nos interesa no está del todo bien historiado. Al Qaeda vs Rumsfeld, árabes “lawrencianos” contra turcos, “La Polonia anarquista” y Venecia contra dos imperios o lo poco registrado que hay de los fenicios.

Se puede objetar que en caso de guerra total una guerrilla no puede derrotar con facilidad a un ejército regular. Pero no pasa nada: nuestra propuesta es que la guerrilla defienda y el poder blando – comercial, económico, cultural – sea el que ataque. La historia de las incruentas victorias en los despachos no está tan bien escrita como la de las sangrientas batallas. Pero es larga y mucho más digna.

Nota: Creo también que hay una discusión paralela sobre escalas y tiempos que no llega a darse nunca. Es muy cierto que no lo sabemos: es una apuesta.

Aquí probablemente es donde procede plantear (en el apartado más teórico y a largo plazo) el hecho de que, en caso de que el NAP o el NTP se aceptasen universalmente, aún tendríamos las dos líneas de organización (con un eje complicado entre ellas) que no sólo se perciben en la historia de las ideas, sino que además se corresponden con los dos componentes (mensurables sólo de forma relacional y en 4 dimensiones) de la interacción, es decir: competición y cooperación. Los dos sentidos de una dirección. En este caso, es interesante retomar la tradicional conversa que desde 1907 es más o menos explícita, sobre la convivencia de distintas ideas que nos pueden dar como resultado una suma cero, donde cero es el bicho humano.

Consideremos que los militares están bastante avanzados en este tipo de análisis y tienen cosas que decir. Además, hay análisis especialmente interesantes que pueden actualizar nuestra visión de los conflictos bélicos, en sitios como Guerras Posmodernas o Global Guerrillas. Probablemente, el planteamiento de Molinari sea un punto de partida válido, pero estamos viendo cómo se avanza en este análisis buscando lo que puede ser, una vez parece claro lo que debe ser.

Pero no pensemos que podemos “proponer” nada en este punto. Hablamos de la línea última de justificación para el estado-nación, que no es, en última instancia, sino el territorio que un ejército determinado ha conseguido asegurar. Por tanto, nos podemos gastar la boca hasta que sangre contando lo que debe ser; podríamos incluso llevar la tesis de que ética y económicamente es deseable hacia la hegemonía cultural. Pero de nada servirá si no somos capaces simultáneamente de impulsar una seguridad comunitaria y confederada que pruebe ser eficiente y efectiva, y que mantenga a la vez una filosofía diametralmente opuesta a la tierra quemada del ejército estatal. Además, necesitamos hacerlo amablemente, necesitamos que la gente lo pida y que el estado de turno acepte el trato. Eso si queremos vivir algo parecido, claro. Si estamos hablando para la posteridad nos lo podemos tomar con más calma. Pero yo no quiero eso.

Posibles vías de acción:

  • Fomentar acciones civiles de financiación de intervenciones humanitarias. Pero humanitarias de verdad.
  • Fomentar que los contratistas militares privados protejan de forma neutra zonas en las que la geoestrategia haga que los estados lo permitan pero el comercio lo exija, como ocurre en el Golfo de Aden pero no tanto en la Ruta de la Seda.
  • Fomentar en general la seguridad y la vigilancia espacial privadas y distribuídas, basadas en lo posible en hardware y software libre, estándares y basados en asociaciones aceptadas por las administraciones actuales.
  • A nivel de activismo, continuar en la línea no sólo de exigir pocas bajas humanas, sino también pedir cuentas del coste.

Todas estas cosas, en cualquier caso, están pasando ya de alguna forma, e incluso la lógica de la guerra se modifica poco a poco conforme la escasez de algunos aspectos de la vida desaparece.

Vídeo: The military case for sharing knowledge y La defensa en régimen de libre competencia

1.5 – La democracia debe ser líquida y acabar donde empieza la autopista

Si tenemos claro que la descentralización es deseable, debemos apoyarnos en estructuras existentes que permitan avanzar en la dirección correcta. Aunque su importancia relativa haya disminuído con la conectividad, son, y parece que seguirán siendo, las ciudades.

Si bien debemos aceptar la democracia en algunos aspectos inevitables (externalidades y bienes públicos) de la vida en ciudades, tengamos en cuenta que muchos trabajos y vidas pueden realizarse con herramientas de trabajo a distancia. Vivir en el campo no implica necesariamente estar desconectado.

Aún dentro de las ciudades, es deseable que las decisiones que no precisen acuerdo se mantengan en la esfera de la decisión privada y no sean democráticas. Sin embargo, no sólo hay que tener en cuenta que las externalidades son tan numerosas y fundamentales para la convivencia que será necesario recurrir a mecanismos democráticos – entendiendo democracia en sentido amplio, es decir, como un método de decisión colectiva con algún tipo de igualdad entre los miembros – para decidir, sino que cabe esperar que en esas ciudades hayan entre cientos de miles y cientos de millones de humanos… Y resulta que los humanos suelen compartir una altísimo porcentaje de bienes y servicios cuando están geográficamente cerca unos de otros. Nadie tiene la culpa, es un animal muy social y se comporta así. Los escarabajos no, pero los humanos sí. De manera que unos buenos principios y una cultura que rechace frontalmente la coacción y respete a los individuos deberá mantener a los alcaldes como gestores, pero vigilar su poder aunque no contenga violencia como instrumento (no defenderé que debamos mezclar alcalde y policía).

Puede darse una gran cota de libertad entre los habitantes de Murcia, pero son demasiados y sus vidas en esta gran y cosmopolita urbe están tan intrincadas que habrán numerosas decisiones forzosamente democráticas. Es sano que las ciudades tengan un nivel de soberanía, y no son pocos los que, desde distintas ópticas, ya lo piden. El buen y viejo federalismo municipalista está ocurriendo. Sólo tenemos que fomentarlo si estamos de acuerdo en que es una dinámica deseable. Si las ciudades consiguen independencia suficiente respecto a otros poderes, la democracia acabará donde debe: en la salida a la autopista, donde empieza la sana anarquía.

No obstante, aquí nos enfrentamos a la kryptonita del anarquismo, la cuestión última que hace tambalear nuestra fe y que nos pone de hinojos ante la magnificencia tecnológica sólo abordable por los dioses del bien común: ¿quién hará las carreteras? Nadie sabe cómo el estado las hace, ni cuándo, ni de qué están hechas. Y quizá este increíble avance continúe en la oscuridad hasta que hallen un micro-chip con el secreto de las carreteras en el último rincón del sótano más protegido de Fort Knox.

Incluso, por supuesto, deberíamos reclamar el derecho a formar comunidades con cualquier tipo de discriminación. Gente que quiera vivir con sus correligionarios debe poder hacerlo en todo caso. Sin embargo, es improbable que en las ciudades hechas por los urbanistas vivos eso vaya a resultar muy viable. Poner vallas, pasar tarjetas por identificadores, desviarse mucho para ir al centro y ese tipo de cosas dan mucha pereza. Así que el que quiera hacer su comunidad, es muy libre, pero tendrá ciertas dificultades para estar muy integrado. A mí me parece bien, yo quiero vivir de forma similar un tiempo. Pero habrán complicaciones derivadas del modelo.

Nota: el término “externalidad” es un término que debe mantenerse entendido jurídicamente, no organizativamente. Define la interacción sólo en uno de los sentidos de una dirección, pero, por suerte o por desgracia, los humanos no funcionamos sólo (y sin cambios fisiológicos no ocurrirá jamás) desde un individuo racional y hacia lo contractual en el grupo. Además, el término jurídico casi siempre lleva, organizativamente, el significado de “choque” o “problema” a resolver, cuando realmente es algo que buscamos sin descanso y que nos permite ahora estar a salvo de los dientes de sable.

Vídeo: Why mayors should rule the world

Es importante mirar al mundo y darse cuenta de en qué medida nos hace el trabajo, y en qué medida nos lo dificulta. Es cierto que el poder relativo de algunos estados tradicionalmente garantes de la seguridad y la libertad individual, como EEUU, está creciendo. Pero el estado, progresivamente – las guerras entre estados están inmensamente reducidas desde la caída del Muro, aunque no parece tan claro que se reduzcan los conflictos, o cómo lo hacen – va haciéndose más irrelevante a la hora de solucionar problemas como las pandemias globales (que son una cuestión de escala). Puede parecer paradójico que cuando los problemas pasan de internacionales a transnacionales (a los virus y tornados tiende a importarles poquito la jurisdicción de Rajoy), la forma más eficiente de atender a los problemas de gran escala se desplaza a unidades más pequeñas y funcionales: las ciudades. Las ciudades, que parieron la civilización, que siguen vivas cuando las abstracciones que llamamos estados vienen y van. Las ciudades, a cuyos gestores podemos ir a buscar a su casa, a cuyos mafiosos podemos expulsar con funcionales turbas armadas de bellas antorchas. Cuyos gestores no pueden pasarse cien años discutiendo quién se sienta en una silla porque hay que arreglar los baches de la calle principal. ¿Perfectos? Ni mucho menos. ¿Perfeccionables, por alcanzables y presionables? Sí. ¿Caldos de cultivo para un anarquismo urbanizante? Quizá.

UCLG, ICLEI, Citynet o City Protocol. Ahí donde el poder es más policéntrico, nuestras discusiones sobre anarquismo suenan tan leves como nos suenan los debates sobre religión a aquellos donde la población es descreída: innecesarios.

Ya, casi acabando el debate, Rallo y Bastos hacen referencia a cual sería la unidad política mínima. Bastos quiere secesionar hasta el individuo y Rallo afirma que la unidad política mínima no es el individuo. Además, un miembro de una ciudad tiene tantas externalidades que es absolutamente imposible y disfuncional considerarse aislado. Y si vive en el campo, casi que también. En cualquier caso, no me apetece mucho pararme a teorizar fórmulas rocambolescas para que cuatro gatos autistas – a los que dejaremos en paz y cuidaremos con cariño – tengan una tradición jurídica propia. De la misma manera que buscar friki-ejemplos sobre los límites de propiedad para ver en qué condiciones puede ajustarse a derecho un psicópata que niega agua, teniéndola, a un tío a punto de deshidratarse. Me da pereza y me cabrea tener que pensar sobre gente que, en última instancia, usa excusas newagers y guays para justificar un comportamiento de mierda. En cualquier caso, el mundo perfecto del mañana es una mezcla diversa de muchas cosas.

Pero ¿qué tipo de democracia es aceptable, incluso cuando se trata de límites tan estrictos? Siendo técnicamente posible, sólo la democracia líquida es aceptable. También llamada democracia delegativa revocable, es una forma de democracia directa que permite tanto la delegación del voto (no sé qué hago yo decidiendo sobre un parque común si tengo el sentido artístico y estético de un topo) como su revocación (perdonen señores gestores, pero les retiro mi apoyo), en un mecanismo muy cercano al sencillísimo mevanismo de “no comprar” en esa democracia perfecta que es el mercado. La democracia líquida permite que hayan constantemente equipos de gestión compitiendo por ofrecer la mejor fórmula, en todo, a la ciudad o confederación de comunidades.

1.6 – Qué es el anarquismo, qué es ser anarquista

La tradición ácrata se remonta a pensadores como Laocio o Zhuangzhi. Buscar el más primitivo de los pensamientos anarquistas es muy interesante, pero no muy útil par definir qué es el anarquismo hoy, o qué debería ser. Si tratamos de atenernos a la etimología encontramos una referencia interesante, y una guía, pero tampoco queremos caer en una falacia etimológica y congelar el significado (en nuestro discurso, porque el resto del mundo va a ignorarnos intensamente). Quizá sea más práctico en este momento encontrar qué puntos fundamentales pueden acordar aquellos que se adscriben a distintas tradiciones anarquistas.

El anarquismo ve al Estado como un ente uniforme y rechaza su autoridad política, proponiendo formas diversas de establecer otros sistemas políticos. Se puede entender que un anarquista puede ser difícilmente un universalista, pues el propio carácter de su meta-utopía le obliga a aceptar la multiplicidad de formas de vida y a no gobernarlas para cambiarlas cuando no le perjudiquen. También tienen en común la tendencia a la descentralización de las decisiones, aunque las propuestas para la toma de las mismas difieran, y, ya a nivel de acción directa, la desobediencia fiscal suele ser un acuerdo.

Según esto, ser anarquista es rechazar la autoridad política del estado. Para ser un anarquista activo debería bastar con emplear cualquier acción encaminada a la reducción de la influencia del estado y actores similares en el corto (acción directa), medio (proyectos específicos autónomos) o largo (batalla de las ideas).

No es tan sencillo. Quizá la clave es el poder del estado, pero hay otros poderes que le apoyan y refuerzan constantemente.

No es diferente, en esencia, de la meta-utopía liberal o libertaria, así que quizá estemos hablando de sinónimos, y por eso se entiende que Rallo haga esa separación entre anarquismo filosófico y anarquismo político. No lo voy a usar, pero es muy pertinente considerando a quién se dirige.

Mi propuesta personal (es decir, el criterio que uso para expedir carnets de anarquismo juanjiano) es que, si el pensamiento de alguien es libertario y no considera legítimo el uso de la fuerza ni el gobierno de la voluntad de otros, tiene derecho a llamarse anarquista. No es más que la tradición del anarquismo sin adjetivos.

Posteriormente, un “anarco-capitalista” y un “anarco-comunista” pueden serlo, siempre que sea en ese orden y que mantengan la adscripción a los principios básicos. El “apellido”, sea “capitalismo” o “comunismo” hacen referencia a cual es su propuesta organizativa fundamental. En este sentido, refiero nuevamente a Malatesta y Molinari: que compitan los planteamientos y que aprendan a convivir con distintos valores. El carnet juanjiano de anarquista puro se retira en el momento en que uno de ellos anteponga las bondades de su sistema organizativo a los principios libertarios. En ese caso pasa a ser un “Comunista Libertario” o un “Capitalista Libertario”, se queda sin carnet y paso a considerar que el apellido “Libertario” y su “anarquismo” no son más que una etiqueta cool.

A nivel práctico, no debería ser un problema escoger diversas formas de propiedad individual y compartida que se relacionasen hacia afuera vía mercado y hacia dentro vía ayuda mutua. Tal como viene pasando a lo largo de toda la Historia de la Humanidad, dicho sea de paso. Es perfectamente válida la tesis de convivencia de Gene Calahan, no demasiado alejada de la tradicional discusión, que no por tradicional deja de ser escasa. Pero bueno, se continúa en ello en la esfera hispanoparlante, y eso es una buena noticia.

Por otro lado, y en última instancia, el anarquismo representa la más humana y elevada de las líneas de pensamiento social. Por tanto, entendiendo que la sociedad humana debe aspirar a comprenderse de forma científica, el anarquismo no puede, jamás, dar la espalda al conocimiento científico que desarrollamos sobre el homo sapiens y sobre otros animales. El anarquismo es la dura resignación de un adulto que descubre que no hay atajos ni más magia que la maravilla de la naturaleza, y que, si ha de haber unicornios, habrá que usar ciencia para producirlos.

El anarquismo debe ser la ciencia humana de la vida y la libertad. No puede ser una ideología, ni una utopía, ni un conjunto de normas inamovibles, ni tampoco totalmente variables. Debe buscar sin descanso las normas humanas correctas. El anarquismo es el estudio de la dirección correcta del homo sapiens, en todos los sentidos defendibles por él mismo del adjetivo “correcta”. Tiene que ser un intento ambicioso por reducir el dolor, aumentar la justicia, evitar el daño, defender la vida.

El anarquismo tiene la obligación de tomar la ciencia que tengamos en cada momento y pedirle siempre un poco más, sin jamás darle la espalda. El anarquismo es el hombre diciéndole a su cerebro “puedes hacerlo mejor”. Es la búsqueda de la forma más correcta de hacerlo todo, el análisis de cómo el bicho humano ha de ceder entropía y generar orden. Debe ser una ciencia del individuo y la especie, del individuo a la especie, de la especie y la naturaleza, y de la especie a la naturaleza. Probablemente estemos sólo poniéndole un nombre a esa dirección correcta, la de la vida entendida como emergencia, como un remolino en un río que quiere continuar siendo remolino y sabe que no puede dejar de ser río.

El anarquismo, en consecuencia, es una disciplina y una tarea. Encontrar esas fórmulas que fomentan los círculos virtuosos y dificultan los viciosos.  Su nombre parte de la primera certeza: la naturaleza funciona de lo simple a lo complejo, las propiedades emergen, no se esconden, y la vida se mueve en un sentido y no en otro. El gobierno, entendido como la imposición de la voluntad de uno sobre la vida de otro, es un error para la especie, y el anarquismo supone la resistencia de la interacción entre individuos que da sentido a una “especie humana”.

Al contrario de lo que se piensa a menudo (algunos libertarios también lo hacen), el anarquismo no es un ideal o una utopía, ni tampoco una de esas ideas bellas pero irrealizables, sino una ontología. El anarquismo es extremadamente realista. Habla de las cosas tal y como son: el caos, los accidentes, la vida y la muerte, la alegría, pero también la tristeza y el sufrimiento, las relaciones de fuerza y de poder, el azar y la necesidad, tanto de la existencia humana como del mundo y el universo que son los nuestros. En dos palabras, la “anarquía” de lo que es.

Lejos de sorprenderse o desanimarse, los anarquistas deberían advertir que las tensiones, los conflictos, las pasiones, las rivalidades y las violencias que se pueden constatar por todas partes son justamente la prueba más concluyente de la ontología que ellos defienden: la anarquía de lo que es, la anarquía de lo que hay. Bajo la fachada de las religiones y los Estados, de la cortesía y de las apariencias, siempre espera una nueva crisis, una nueva explosión, una nueva demostración del carácter anarquista e indomable de la realidad.

Daniel Colson

 

1.7 – La salida negociada

No siempre se puede vencer al enemigo. De hecho, la mitad de las veces gana el enemigo por definición. Pero más allá de retruécanos, dejemos claro que no estamos al inicio de un giro copernicano. Estamos en una fase muy incipiente de un cambio a mejor en alguna dinámicas sociales, y superando muy poco a poco, – con inmensos retrocesos y problemas – los escollos para una sociedad más libre, feliz y próspera. Además, no las tenemos todas con nosotros, aunque los últimos veinte años han sido esperanzadores. La sociedad occidental tiene asimilados ciertos valores que han irradiado a menudo desde EEUU y que permiten ciertos círculos virtuosos. Tenemos experimentos privados en abundancia que disputan el monopolio público y creo que estamos en condiciones de comenzar a preparar una salida negociada. Tenemos marcos mejores que hace veinte años y más libertad de comercio.

Nota: mi apuesta es que la proliferación de “tratados de libre comercio” no son más que el esfuerzo de los actores grandes por detener el torrente de comercio que ya se está dando o lucha por producirse. Por suerte, estos tratados no fructifican muy a menudo, y además no son más que regulaciones comerciales. El comercio debe ser libre por definición y en todo caso, pero si aceptásemos un “tratado de libre comercio”, sólo podría ser esto:

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Por esto me refiero a crear empresas, sustituir los servicios del estado por otros, dar la batalla de las ideas y aspirar a ver en vida la unión productiva y social de mapas continuos y discontinuos. Pero no sólo empresas. Ni comunas. No va a bastar, al menos en el planeta Tierra, igual en Marte hay más suerte. Pero aquí necesitamos también comunidades y culturas comunitarias. Necesitamos usar el inmenso acervo comunitarista de la tradición anarquista de ayuda mutua o el autonomismo; y ser capaces de unirlos a la tradición del libertario individualista, del banquero de Pessoa con su patrón oro y de Durruti y Rothbard y Hess en su barrio y Konkin en su comuna, o Casey y Tucker tras elegantes cristaleras. Cada cual a su gusto, por supuesto, pero tengamos claro que serán necesarios individuos, parejas, familias, familias extensas, grupos de afinidad, comunidades pequeñas, más grandes y federaciones de todo ello. Cada tipo de grupo tendrá ventajas e inconvenientes, generará reglas diversas y se integrarán unos en otros, pero los espacios desmercados internos apoyarán la apuesta de mercado externa, lo que, dicho sea de paso, no es nada nuevo.

Por un lado, podemos plantear como objetivo conseguir a partir de esas federaciones un sujeto de derecho internacional que tenga un carácter libertario y pacífico, y por otro, fomentar la libertad en estados pequeños y crear alguno nuevo (como Liberland) donde podamos vivir en paz con buenas condiciones de vida, demostrando que nos hemos centrado en poner unas reglas básicas que fomenten los círculos virtuosos de la conducta humana minimizando los círculos viciosos.

El proceso no puede ser de ruptura. La caza de brujas contra los independientes se dará, y, aunque se puede ganar, no acabará con una explosión, sino con una progresiva repartija de beneficios para el que sale y para el que se queda. Espero que no haya mucha gente ingenua (alguno saldrá) que decida tomar tácticas violentas. Esas están inteligentemente anuladas desde hace 30 años – en parte por la eliminación del patrón oro – y lo único que consiguen es hacernos perder el tiempo miserablemente como adolescentes pintando pollas en el pupitre.

Por nuestra parte, y con un poco de ayuda de buenos amigos libertarios, pretendemos testear un pequeño sistema, la filé, que aspire a ser ese sujeto de derecho internacional. Para ello, hemos empezado por aprender y desarrollar propuestas productivas nuevas, pero también por aprender a difundir con nuevos medios, a ofrecer una vida individual y comunitaria rica, proveer seguridad y mantener un aprendizaje continuo y fértil, etc. Vamos a intentar salir negociando. Y ayudar a todo el que quiera hacerlo honestamente y trabajar por ello.

Nota: la aspiración de ser sujeto de derecho internacional puede parecer una claudicación, y de hecho lo es. Si se diera el caso de que se reconociese a la filé como actor, en pie de igualdad con la UE, nuestra obligación moral sería decir simultáneamente “este es el mínimo reconocimiento que aceptamos, pero no olvidemos que nosotros somos una federación de comunidades formada por libre adscripción, y, por tanto, ahora que estamos en igualdad con los estados debemos resaltar nuestra superior legitimidad sobre la de ellos”. Que los sueños, sueños son.

1.8 – Experimentos libertarios actuales

Hace poco había un debate curioso en mi muro de Facebook, entre un ancap y un mutualista, sobre la propiedad de diferentes tipos de sociedades, accionariado, capital, a quién corresponde qué, etc. Lo más interesante del mismo es que la discusión estaba anticuada, ya se había resuelto. Pero no fueron argumentos, sino la posibilidad de formar comunidades de bienes y cooperativas, unida al uso de sistemas de financiación como el crowdfunding o el crowdinvestment, lo que amplía las relaciones entre capital y propiedad, entre poder humano, los tiempos y modos de inversión y sus efectos sobre el modelo productivo particular de cada empresa. O alguien coge el capital y compra tiempo de trabajo, o un sólo inversor pone el capital y obtiene la propiedad de una parte de la empresa, o que uno o varios inversores hacen una especie de compra previa a la empresa o cooperativa, o simplemente invierten en ella, sin que se realice ninguna transferencia de propiedad. Y entre esas posibilidades hay una gradación inmensa. Una vez más, la conectividad llega al rescate, reduce limitaciones, y ya hay una discrepancia menos. ¡Magia!

¿Qué significa esto? No hace falta irse a la idea de que el progreso siempre es progreso material, pero parece claro que mejorar las herramientas disponibles es la clave para resolver limitaciones.

El análisis de sociedades anárquicas antiguas es fundamental. Estudiar casos como el de la Polonia anárquica, la liga Hanseática y similares es muy útil. No obstante, el cambio cualitativo que supone la conectividad es demasiado grande como para que las conclusiones tengan demasiada actualidad (se entenderá mejor mediante las topologías de red). Las forma organizativas (teoría de las organizaciones) pueden aportar, pero tenemos que cambiar el foco. Por suerte, la propia conectividad ha acercado a humanos con inquietudes de libertad y están operando de forma intensa planteando todo lo necesario no sólo para poder establecer sociedades anárquicas territoriales, sino sentando las bases para lo que serán (espero) sujetos de derecho internacional no territorial similares a la Orden de Malta, capaces de negociar con estados en pie de igualdad.

Podemos dividirlos en tres grupos: mapas continuos, mapas discontinuos y agujeros de gusano.

Pues eso. Juntar dos puntos que a priori están separados.

Los experimentos de mapa continuo o geográfico tienen una localización y una frontera clara. Aspiran a ser funcionales y a estar al mismo tiempo abiertos al mundo, claro (los experimentos aislacionistas son muy legítimos pero no nos interesan), pero parten de que es necesario mantener en este paso una adscripción territorial. No tienen por qué estar formatos por personas sedentarias, sólo por aquellos que quieren un arraigo concreto y unas normas locales para convivir.

Ejemplos: Liberland, Seasteadings, Free State Project.

Los experimentos de mapa discontinuo o social tienen una referencia jurisprudente en la Orden de Malta, un sujeto de derecho internacional no territorial. Son comunidades que se organizan rechazando la idea de que deben estar todos en un mismo espacio con fronteras, pero al mismo tiempo reclaman la misma legitimidad que otros grupos humanos. No tienen por qué estar formados por nómadas, sólo por aquellos cuya preferencia organizativa se basa en intereses y objetivos comunes – incluso identidad – y no en relaciones de vecindad (aunque sea inevitable aceptarlas y cultivarlas para muchos de ellos), de manera que consideran que su agrupación política se lleva a cabo con personas distantes en el espacio.

Ejemplos: Orden de Malta, Bitnation, filé Aesir, Las Indias, Edgeryders.

Llamo “agujeros de gusano”, – evitando el término menos rico de “conectores” para intentar mantener viva la imagen topológica – a aquellas comunidades e iniciativas que ejercen una función de conexión entre los mapas continuos y discontinuos, facilitando que los experimentos herederos espirituales del Camino de Santiago puedan desarrollarse aprovechando lo mejor de los dos mundos. Por ejemplo: pon un centro de coworking y co-living cada 300 km a lo largo de todo el Mediterráneo y estarás uniendo todas esas poblaciones con las comunidades e individuos nómadas, generando riqueza mediante población flotante y empresas tecnológicas en un arco que simplificaría, para unos cuantos millones de personas, viajar y vivir en tres continentes. El tipo de cosas que cambian la visión del mundo, aunque inicialmente sea sólo para una vanguardia.

Ejemplos: Open Hardware & Software, unSystem, Blockchain, Ethereum, Crowdjury, Open Bazaar, Silk Road.

Si bien en el pasado los experimentos anarquistas no localizados han sido diluídos y los experimentos localizados han sido asfixiados, la globalización en general presenta la posibilidad de jugar con cartas nunca vistas en el mazo propio, y con cartas desaparecidas en el contrario. Pero de eso hablaremos cuando toquemos la Topología, la filé y el activismo de mercado, todo ello en el punto 2.

 

Connoisseurs. En todos los temas somos iguales.

Connoisseurs ———————————–> En todos los temas somos iguales.

 

1.9 – Acción directa, patrón oro, banca central y activismo de mercado

El concepto de acción directa ha cambiado, tras la abolición del patrón oro y el refinamiento de los bancos centrales, El blindaje del sistema ante la agresión violenta es total, y ahora lo que toca es construir para confrontar. Si en 1963 destruías un transformador, causabas un perjuicio económico (aunque reducido) a la compañía a la que atacabas. Hoy no sólo se trataría de dilucidar si el ataque es contra propiedad legítima y si los actos están justificados o no: es que la utilidad se reduce a 0 y el coste retorna como inflación al atacante, de manera que, sin utilidad, no son necesarios más juicios. Tú destruyes el transformador, la empresa queda cubierta por el seguro, la aseguradora saca el coste de una línea de crédito, y el banco saca esa liquidez de una llamada al banco central para que imprima más billetes. ¿Resultado? Han hecho Tai Chi y el golpe te ha sido devuelto por la vía del aumento de masa monetaria.

Por eso hasta el libertario de instintos más agresivos debe pensar en otros términos. No tiene sentido empeñarse en jugar al Ajedrez en un tablero que es de Go. En el ajedrez se confronta siempre de manera directa, un enfrentamiento uno a uno decide (aunque en el marco de más amenazas) cada lance. En el Go las piedras deben construir algo (pongamos un Uber) para capturar piedras contrarias en el acto de generar algo. Por eso decidimos hace tiempo que nuestro activismo debía convertirse en activismo de mercado.

1.10 – Siguientes pasos (en construcción)

· Los límites prácticos de la propiedad. O de cómo ningún ancap aceptaría la legitimidad de la propiedad de todo por parte de alguien suficientemente exitoso para ello. De ahí, a cómo puede mutar de forma concreta el concepto de legitimidad.

· Por qué hay que aprender algo de biología, zoología y etología para comprender que significa, incluso, “principios”.

· Una posible línea abolicionista. El modelo estonio. El libro “una revolución liberal para España” de Rallo. Antiguas y modernas liberalizaciones. Por qué ese mercantilismo no sirve hoy. Gramsci tenía también razón en eso. Por qué la línea abolicionista pasa por los derechos civiles, las tecnologías y los tabúes, en ese orden.

· Una línea de construcción: asentamiento de muchos Liberlands y muchas filés. Un modelo jurídico distribuído y, por tanto, más fuerte, resiliente y sólido.

· Las bases jurídicas de la filé: pacta sunt servanda, primum non nocere, y donde no hay progreso haya tradición.

· De Castilla a Botsuana pasando por Inglaterra. La tradición regulando el poder y la necesidad del “hombre nuevo” para alcanzar el poder absoluto.

· Que aprendáis a jugar al Go, copón.

· Qué es el poder en anarquía y cual es el poder del anarquismo. El poder, entendido como la capacidad para generar consensos, es la medida del peso político de un individuo en anarquía. Esta definición es suficientemente amplia como para amparar el uso de la violencia y permitirnos rechazarlo en la búsqueda del poder – del poder hacer, del ser capaz de lograr – correcto.

· La utilidad de la sospecha posmoderna mientras la ciencia avanza hacia las conexiones entre niveles de complejidad y la absoluta inutilidad de sus conclusiones después de que estas conexiones se logren. A menudo el posmodernismo se tira a la basura. No seamos tan rápidos. Como el dadá es imprescindible al arte, el posmodernismo es imprescindible para la filosofía y todo lo humano. El desmontaje (por no seguir abusando del término “deconstrucción”), el despiece, la sospecha exagerada, el reventar esquemas, es algo que requería el pensamiento y que todo pensamiento requiere en algún momento. No obstante, hay un punto en el que Tzara dijo “ya está”, y no se le ha hecho caso suficiente a los posmodernos que han dibujado las lindes usables de su propio análisis. Porque lo fácil es atrayente. Por tanto, la idea es buscar constantemente en qué usar la sospecha y dónde encontrar las certezas suficientes para continuar.

· Modos concretos de que las comunidades adquieran más libertad y confederen de forma sólida y flexible.

· Cómo unir los mapas continuos y los discontinuos hasta ser virtualmente tan invencibles como el Leviatán.

· Factores críticos de empoderamiento libertario, ayer y hoy.

· El mínimo común expropiador y el anarcocapitalismo expropiador viable.

 


2. Herramientas para libertarios

En realidad son muchas más.Hay muchas herramientas de análisis que Francisco Capella y Rallo están introduciendo en el entorno del Instituto Juan de Mariana, que obligan a superar simplicidades y, a buen seguro, mejorarán las propuestas conjuntas. Por mi parte, he tenido 35 años no muy bien aprovechados, pero algunas herramientas útiles sí he encontrado estudiando. Toca (además de seguir aprendiendo) exponer las herramientas que, estimo, podrían enriquecer el entorno libertario. Por supuesto, los economistas tienen en consideración muchas de estas materias, pero en la tradición libertaria me resultan escasas. No sólo pueden enriquecer el análisis teórico, sino también las prácticas orientadas a hacernos más libres, felices y prósperos. En ese orden.

Siempre que uno hace una de estas listas comete inevitable injusticias. Muchos lectores conocen algunos de los temas y algunos los tienen en cuenta. La economía ha usado muchos en diversos niveles y además son disciplinas y casuísticas ciertamente avanzadas. Pero a las tradiciones intelectuales que considero cosa perdida no les sugiero nada, me da pereza.

Esto son sólo pequeñas introducciones que, si tenemos tiempo y apetencia, iremos extendiendo en posteriores posteos o versiones de este mismo texto. Además, para poder sacar el post de una puñetera vez he hecho una salvaje masacre de puntos y párrafos, borrando un montón de cosas que ya tendré tiempo de ir extendiendo si apetece y procede.

Los enlaces cobran mayor importancia, si cabe, en esta segunda parte en la que yo vengo a hablar de mi libro.

Las cosas más sencillas ya pueden parecer mágicas. Y no mola que un economista las vea como pura magia.

2.1 – Tecnología y una pizca de conocimiento ingenieril

Conocimiento de las cosas. De cómo la cadena productiva se amplia realmente, qué fuerzas operan, qué forma tiene este proceso. Bajar un poco al detalle puede ayudar a muchos a percibir las auténticas velocidades a las que se mueve la innovación que sostiene todo lo demás. Leer divulgación sobre cómo se hacen las cosas ayuda a entender la inmensa cantidad de conocimiento que hay en un bolígrafo o una silla, pero también los problemas que se dan, los escollos, el hecho de que no siempre se impone lo mejor, y en general se puede comprender que la bendita dinámica del mercado, siempre solucionando cosas tarde o temprano, está operada por hombres que son el mercado, y que también se equivocan todo el tiempo. No es necesario aprender a fabricar motores, pero no viene mal conocer la historia de la máquina-herramienta. Los tecnófilos entenderán mejor que no todo el monte es orgasmo y los tecnófobos que no todo es tala y quema. Tampoco tenemos que ser físicos, pero nunca viene mal forzar nuestra forma de pensar en esa dirección.

Cuando decimos “tecnología” no nos referimos a aprender electrónica. Hacemos referencia aquí a ser tecnólogo, no a ser un técnico. Podemos definir a un tecnólogo como alguien capaz de comprender diferentes tecnologías, su uso y producción, y poder encuadrar esos conocimientos en un marco amplio de implicaciones. Hay algunas definiciones similares por ahí.

En general, a los economistas como grupo les ha pillado a contrafémur cada una de las revoluciones tecnológicas importantes. Así que un camino que me parece interesante para un economista es llegar a ser un tecnólogo solvente. Por un lado, ofrece la misma perspectiva que tener unas bases de ingeniería o un amplio seguimiento de la divulgación: entender que otros factores como el monetario o la conducta de entidades financieras es clave, pero que es el modo de producción, en sentido amplio, el que determina de forma central (o al menos dinámicamente va primero) el crecimiento económico. Además, la riqueza de esto va en dos caminos: nos permite poner en valor el peso de las ideas pudiendo interlocutar con los que realmente las llevan a cabo. Por nuestra parte, ya aportamos a este conocimiento un análisis cualitativo sólido, y que aspira a ser regular, de las tecnologías emergentes y sus implicaciones.

En definitiva, la tecnología nos permite intentar responder a las preguntas siguientes: de acuerdo, la cooperación y la competición humanas, el mercado, lo solucionarán, pero ¿cuándo y cómo lo solucionará? ¿Cuántas cagadas haremos por el camino y cómo intentar evitarlas?

2.2 – Más marketing y menos púlpito: la batalla de las ideas

Ojo: no estoy preocupado, porque de esto parece que ya se están ocupando bastante bien. Paco Capella ha publicado en Intelib una recopilación magnífica de ideas sobre cómo argumentar mejor la libertad.

Hemos tratado preferentemente, en zeromedia, tres asuntos: industria (relacionada con el progreso material, que genera siempre cambios sociales), blockchain (descentralización y redes distribuídas en general) y la batalla de las ideas. Las tres son importantes y además nos gustan: la industria de gran escala es una mezcla de amor y odio por el estado y su capacidad coactiva, blockchain e internet son herramientas de interacción libre, y la batalla de las ideas es la que más específicamente requiere múltiples aproximaciones que colaboren entre ellas.

Aquí Ignacio nos señala al enemigo en el campo de batalla de las ideas, quizá el más temible. Antonio Escohotado ha elaborado la primera historia seria de ese enemigo en Los Enemigos del Comercio. Ya no nos quedan excusas para reducir todos los problemas a la existencia del Estado-Nación. En esa batalla hay un corto plazo que, más o menos, podríamos identificar con los modos de producción industrial, un medio plazo que correspondería a herramientas plenamente funcionales pero que requieren uso y costumbre, y un largo plazo que le queda a la batalla de las ideas y sus efectos lentos pero poderosos.

Sin embargo, sabemos que el debate y la difusión también generan nuevas alianzas a corto plazo, aunque son las menos. Esto, casi siempre, me lleva a replantearme los objetivos. Si tengo la posibilidad de convencer a 100 millones parece evidente que ese ese el camino, pero ¿y sí sólo puedo aspirar a un centenar? En el caso de que no tengamos masa crítica a la vista, lo que suelo proponer es que miniaturicemos el intento, y a la vez lo hagamos más ambicioso. Aquellos que no estén en la batalla del pensamiento masivo pueden producir un mayor impacto si, en lugar de tratar de convencer a un puñado, intentan colaborar y “hacer arremangarse” a un par de individuos. Es más lento, pero bueno, estamos hartos de decir que no hay atajos para el desarrollo, en ningún aspecto humano.

Vídeo: Marxismo Cultural, Taller sobre comunicación libertaria y TEDx con la receta libertaria.

La batalla de las ideas es amplia porque el enemigo tiene todo tipo de efectivos, tienen más recursos y fuerza de la que nosotros tendremos nunca, y tienen el cableado mental humano a su favor. Nos hemos ocupado de hablar con gente como Ignasi Boltó, Luis Fernando Durán, Ana Olema, o Ignacio García Medina, todos ellos interesantes comunicadores. Y seguiremos en ello, porque mola y porque es importante.

2.3 – Más símbolos y menos cháchara: la batalla de las imágenes

No hace mucho comenzamos un curso de mitoanálisis con Toni, mostrándonos, en sus propias palabras, cómo puede ayudar a comprender las meméticas que operan en los cambios sociales.

¿Por qué continuar desactualizados y rechazar símbolo e imaginario como fuentes de conocimiento? ¿Cómo se puede trabajar sobre la subjetividad e ignorar esto de forma sistemática? En los últimos años hay una amplia y elaborada discusión teórica que busca “reducir reduccionismos” (otro día hablamos de por qué tratar de evitarlos plenamente me parece poco menos que una lobotomía) y viene muy bien tener en cuenta. Porque si hay algo que opera en cada paso del camino de tu objeto de análisis, ignorarlo a sabiendas es de borricos.

Y no sólo en el análisis. Usemos símbolos. Primero entendamos cómo nos afectan, cuales usamos, cómo lo hacemos. Luego, juguemos con ellos. Recuperemos los que han tenido significado – lo cual implica que han funcionado – y usémoslos para transportar ideas. Al final, es inevitable que las ideas viajen en ellos. Así que dejemos de dejarlo al azar y hagámoslo conscientemente.

Una pequeña parrafada de escritura semi-automática que va de esto:

Este post es un trabajo colaborativo de la filé Aesir aunque lo redacte uno de ellos. Es una filé, y concretamente la filé Aesir, no otra filé. Ni siquiera es una filé, sino una protofilé, pero eso es un debate terminológico de rancio abolengo de más de un lustro en el que han participado en ocasiones hasta cinco personas, así que no entraré en él porque es muy complicado. Una filé es un tipo de cosa que casi nadie sabe lo que es y le importa aún a menos gente, pero creemos que es el futuro de las luces de los pueblos, y tal. Nos definimos como activistas de mercado y nadie nos entiende y nos gusta la asincronía. Tenemos una bandera negra con un símbolo propio derivado de otro símbolo nórdico que se parece, como buen triángulo, a todos los triángulos, aunque se llama valknut, o se llamaba cuando empezábamos esta extraña vikingofilia mediterránea. Ahora ya es un “aesíreo”, que es algo que los Aesir no conocieron pero que a los aesires nos encanta tener y que definimos cada día. Nuestra principal propuesta empresarial lleva el nombre de una deidad africana bastante pasota que creó a los hombres y se piró y que suena totalmente a vasco. Siempre que hablamos de nosotros usamos el nombre de un barco antiguo que no podría enfrentarse a una fragata del ejército español: el drakkar vikingo. Sin embargo, luego lo que hacemos es Tai Chi y boxeo porque son lo mismo al final, y jugamos al Go, que es chino, y almorzamos alfajores con albóndigas en Alcantarilla, aunque yo vivo en Los Alcázares, y a veces dijo ojalá esto, ojalá aquello, y voto al Diablo y me emocionan series malas como Dominion, y hace poco descubrí que me identificaba (a mi pesar) con el Rey Mono, que además es Son Goku y de ahí a imprimir en 3D en un festival de otakus hay un paso. Admiramos a los lobos, los cuervos, las mangostas, los perros, los gatos y los ratopines. Los lobos y los cuervos molan y significan cosas porque nuestras conductas significan cosas para unos y otros, aunque ellos no nos lo digan porque no hablan indoeuropeo, pero tenemos perros porque todos esos animalitos en los escudos dejan entrever el código máquina de Matrix, que, dicho sea de paso, al final es un montón de dobles hélices traduciéndose en problemas similares que se ven igual y luego suenan las cuerdas vocales cuando los vemos o los indicamos, y de ahí a los símbolos ya os he dicho cómo llegar. El primero de los aesires que sea inmortal criogenizará y luego resucitará a los demás, si da tiempo, creemos que porque el Rey Mono y Prometeo son divergentes pero primos, y luego resulta que hay gente que usa éxodos aunque cree usar travesías. Nos gustan las cosas chinas o nepalíes o patagónicas y los X Men y quemar papeleras y a algunos las peleas y a otros no. No sabemos si somos anarquistas, pero el redactor de esto sí, porque la paz es una A. No es una secta pero lo parece, aunque en realidad sea una anti-secta, pues su camino es del individuo al grupo, y no a la inversa. O a lo mejor sí, vete tú a saber. Pero molamos mucho, e intentamos saber por qué molamos tanto. La cosa va de símbolos.

2.4 – Buenos maestros: escépticos activos contra la pseudociencia

Queda probado. Tu anarquismo es inválido.

El anarquismo puede aprender de aquellos que se enfrentan desde hace siglos a entidades fantasmagóricas muy poderosas en la vida de la gente. A cosas que no existen pero que esclavizan. A cosas que matan gente sin tener entidad “real”. Tienen razón, pero resultan cargantes y pesaos. A veces son dogmáticos y no ven por qué la gente a la que tratan de persuadir cree en entelequias y tonterías sin pruebas. ¿Os suena? Pues podemos aprender mucho analizando los usos y costumbres en debunking de los escépticos activos que dan la batalla a las pseudociencias, aunque se centren en las ciencias naturales.

¿Quién de vosotros ha defendido posturas totalitaristas? Levantad la mano. Vale. ¿Cuántos de vosotros han dejado de hacerlo porque alguien le ha llamado retrasado mental o gentuza? Bien.

– Yo siempre he sido sabio.
– Tú te callas.

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2.5 – Internet y activismo de mercado

Una forma como otra cualquiera de mirar las piezas del mundo en relación al individuo, y tratar de representar gráficamente que nunca hay un sólo camino de interacción. Todos son, en mayor o menor medida, inevitables, aunque somos libres de orientarnos donde queramos.

Pensar en lo que Internet nos ha dado mola. Pero pensarlo así no me basta para explicarlo en profundidad, además de que deja un fácil hueco al cejijunto rechazo de una tecnología que “sustituye” a otras. Antes había algo, ahora algo diferente. Igual de válido, sólo otra cosa. No me gusta. Me resulta más explicativo hablar de lo que Internet nos quitó. Lo que derribó y lo que le queda por derribar. Por tanto, no hablaré de que la gente va mirando al móvil por la calle o de si en una reunión social se escriben guasaps. Eso son cuestiones contextuales, culturales y materia de inclinaciones personales que no son culpa de la herramienta: se miran aparte. No me quitan el sueño.

Prefiero, en su lugar centrarme en lo más importante y bienhallado de todo lo que la red nos ha quitado, nos quitará y está diluyendo, que son barreras, muros, trabas y fronteras. Como os resultará evidente, detrás de cada muro hecho añicos hay mayor libertad. La Red, ante todo, elimina barreras tecnológicas permitiendo nuevas formas de comunicarse. Hemos creado formatos, pero no sentidos ni medios para asimilar información. Eso queda para el futuro del movimiento cyborg.

– Pero tío, se crean nuevas barreras.
– No es cierto. Vemos nuevos muros porque se han derribado otros.

Las limitaciones son la clave. ¿Qué es un libro en el sentido tradicional, sino una limitación tecnológica a día de hoy? Es una limitación en las formas (los medios usados son los que son), una limitación en el fondo (profundizaremos fácilmente sólo con lo que hay escrito a continuación) y una limitación al proceso intelectual (un libro habla desde la cátedra). No le voy a quitar a la imprenta sus méritos, pero hoy un libro no es lo mismo, o no debe serlo. Hoy no tenemos la limitación de la transmisión oral, ni tenemos las limitaciones propias de las imprentas.

Hace quinientos años, si te era posible, acompañabas a alguien a ver una puesta de sol para explicar la grandeza de tal o cual ente, o de la propia naturaleza, o para que viese algo bello. También llevabas a tu alumno a observar el comportamiento de los animales y le hacías asistir a conversaciones interesantes. Si eras un buen maestro, le dabas otros puntos de vista y le permitías ensayar aportes en conversación contigo y con otros. Si no lo hacías en el propio libro de forma dinámica era, obviamente, porque el libro no podía contener eso. Ahora sí puedes transmitir ese contenido. Contenido que ya estaba, pero pillaba lejos. Siempre compartimos transportes, alojamos gente en nuestras casas y las prestamos, siempre mantuvimos relaciones a distancia por vía postal, intentamos contarnos mundos distantes por los medios de que disponíamos. Siempre quisimos que nos dejasen en paz. Siempre quisimos compartir conocimiento, y lo hicimos. Siempre quisimos construir vidas mejores sin rendir tributo. Siempre tuvimos la esperanza de que nuestras ideas se extendieran rápido y lejos, por unos u otros motivos. Siempre quisimos comprender lo lejano, y hacerlo a veces con los cinco sentidos, claro, pero también quisimos solucionar una duda puntual consultando a un inmigrante o un viajero sobre el mundo que dejaron atrás. Siempre quisimos producir mejor y a menudo no pudimos llevar nuestras ideas a la práctica por falta de capital. Y siempre quisimos defendernos por nuestros propios medios cuando vimos que los encargados de hacerlo no estaban ocupados de nuestra seguridad.  Siempre tuvimos la intención de mantener ciertas cosas en privado y compartir conocimiento, siempre tratamos de mejorar nuestro conocimiento aunque no tuviésemos tan buenas herramientas, siempre quisimos decir lo que queríamos decir. Siempre quisimos independencia y libertad. Algunos, claro. Hablo de los míos, y supongo que, si estás leyendo esto a estas alturas, te interesa.

Ya no tenemos que esperar para mostrar la valla del Sáhara, ni esforzarnos inmensamente para contar lo que vimos en una zona en conflicto mucho tiempo después de que ocurra. Lo que siempre quisimos hacer, y la tecnología impedía, ahora podemos hacerlo. Por eso es más lo que quita que lo que da, y es algo bueno. Se me podría decir que siempre habrán barreras no tecnológicas. Pero la tecnología ha de ayudar a saltarlas.

Y, si tenemos eso presente, como activistas y gente que intenta enterarse de cómo funciona el mundo, sacamos una conclusión práctica en tres párrafos.

El imperativo ético que sostiene a un activista, que pretende a la vez ser acción directa y llamada a la acción, nos lleva a una propuesta no universalista, que no pretenda imponer modos de vida, sino sólo proponer una vía. No un sistema económico concreto, aunque está claro cual es la ascendencia de alguien que habla de mercado en su propia etiqueta. Proponemos, simplemente, lo que hace un activista cuando decide que la mejor manera de conseguir un impacto real es mediante procesos de mercado.

Aunque consideramos loable que existan iniciativas agoristas como Silk Road (que hemos analizado), el entorno legal en el que nos movemos nos lleva a proponer cambios más progresivos pero que permitan a la gente vivir sus vidas mientras seguimos mirando siempre a la primera línea de defensa de la libertad. Tratamos de superar la dicotomía innecesaria entre cooperación y competición, en el plano práctico y teórico.

Por otra parte, nos centramos en buscar las potencialidades de planteamientos distribuídos y centrados, como Ethereum y otras aplicaciones de Blockchain, quizá lo más prometedor de los últimos años, habiendo dado lugar a entornos de testeo libre como Open Bazaar. ¿Por qué? Porque el hecho de que Internet sea gratis no hace que deje de ser el bien de capital más importante de la historia de la humanidad, y aprovecharlo al máximo (como el aire, o el sol) es un imperativo económico. Que no podamos medir su valor con facilidad no hace menos evidente cuánto cómo ha cambiado el mundo.

The fact is that technology is simply the way we use tools, actual tools in the material sense, and tools of knowledge in the sense of skills and craft and technique. It’s not majestic. It is quite earthy. It is not remote. It involves us all. It involves shoekeepers in crowded cities. It involves farmhands. It involves kids. Everyone. People here. People around the world. We are all tool users and knowledge users, from the tribal framer scratching a seed furrow with a pointed stick to the high-energy physicist aligning a particle accelerator, from shaman to the molecular biologist.

Karl Hess

2.6 – Solvencia epistemológica

Como nunca podemos conocer nada con seguridad simplemente no vale la pena buscar la certeza; pero sí vale la pena buscar la verdad; y esto lo hacemos principalmente buscando equivocaciones a fin de corregirlas. Por eso la ciencia, el conocimiento científico, es siempre hipotético; es conocimiento por conjetura.

Popper, amigo de un tal Hayek.

En última instancia, la solvencia no tiene por qué llevarnos a cambiar las posiciones, pero tenemos que estar dispuestos a ello. Yo, sin embargo, lo que he encontrado en los sitios de mayor calidad un acuerdo sobre los fundamentos del análisis libertario, como pueden ser el estatus pseudocientífico del comunismo o la crítica de Bunge al neoclasicismo económico. Ojo: podemos encontrarnos con que la honestidad intelectual y la filosofía de la ciencia también puede hacernos cambiar de opinión, con que las variaciones entre niveles de lenguaje y lenguas modifiquen nuestras decisiones reflexivas y morales. Disfrutémoslo. Además, no os resultará todo extraño: el concepto de valor procedente del orden económico como la estimación subjetiva que el actor atribuye a los bienes y fines de la acción, y que tanto éxito ha tenido en los ámbitos ético, jurídico y estético, ha llegado a la filosofía de la ciencia para quedarse. Al final, la cuestión es que la solvencia epistemológica lleva a aceptar complejidades y problemas en el estatuto epistemológico de las ciencias sociales, para poder intentar resolverlos con un equilibrio adecuado entre urgencia y modestia.

Además, podemos usar este campo, como si fuera un mapa de metro, para viajar entre posiciones que parecen alejadas o enfrentadas, y también unirlas o separarlas adecuadamente, comprendiendo sus conexiones a más bajo nivel. En ocasiones es útil para entender cómo se enfrentan visiones aparentemente opuestas pero complementarias, otras veces sirve para entender por qué un razonamiento es tan soberbiamente malo, o incluso para entender por qué hay cuestiones contraintuitivas que no necesariamente por ello son erróneas, que sólo están intentando explicarse en el tramo o la escala inadecuada.

Vídeo: Historia del pensamiento económico a través de Keynes, Menger y Hayek / Para qué sirve la epistemología / Cumbia epistemológica

La solvencia epistemológica, además, ahorra mucho trabajo que podemos emplear en el amor familiar, hacer bacanales y disfrutar raves, pasear por la playa o incluso estudiar ciencias políticas viendo la serie Black Sails. En ocasiones  permite que no necesitemos una revisión de todo el sistema elaborado por un autor para obtener alguna conclusión útil, pudiendo empezar ya sabiendo si las raíces de su pensamiento son más o menos útiles,. Una vez hemos ahorrado tiempo – y si nos empecinamos en no estudiar teoría libertaria viendo Sons of Anarchy – podemos pasar a enriquecer las lecturas, poniéndonos en paralelo al autor en lugar de andar frente a él, acompañándolo en el camino y haciendo incursiones externas para entender las ramificaciones de sus ideas menos elaboradas o trabajadas, descubriendo con mayor facilidad nuevos caminos.

Este plano es el más importante para realizar críticas diversas pero compatibles (o conjuntamente fértiles) a la economía neoclásica, por ejemplo. El problema es que, al remover las fantasmagorías pseudocientíficas neoclásicas, corremos el riesgo de poner en atari – quizá incluso en jaque, aunque no mate – nuestras propias creencias o reducir más o menos significativamente el nivel de certeza que nos aportan. Puede pasar que maticemos al individualismo metodológico como el mejor eje en función del centro de control que hace la diferencia fundamental y que incluso podríamos usar para redefinir provisionalmente la disciplina si nos da por ahí en lugar de como El Camino, La Verdad y La Vida… y eso da vértigo. En general, el momento que vivimos, en el que la economía tiene la oportunidad de empezar a conectarse con otras ciencias por el increíble avance de biología, etología, sociología, piscología y neurología, es un momento de rupturas, de oscuras claudicaciones y duras resignaciones. Pero no pasa nada, saldremos de ello sabiendo más. Aprendamos de cómo el Doctor Who se emociona en una situación rocambolesca de peligro letal pensando en cuan sabio será “cuanto todo esto acabe”. Y quizá la herramienta que de forma más inmediata puede usarse por parte de un economista para avanzar es la filosofía de la ciencia. Aunque la desobediencia epistémica no está exenta de valor.

Resumiendo para este entorno: Hayek trata de iluminar el lugar donde se perdieron las llaves aunque sólo tenga cerillas, mientras mi muy admirado Hoppe está buscando debajo de la farola.

2.7 – Ajedrez vs Go

Una forma elegante de decir "lávalo guarro".

En ocasiones tenemos que tomar atajos para desencajar ideas. Usar palancas para hacer desvíos y superar las imágenes que nos hacen simplificar en exceso o nos fastidian el apriorismo que podría ser acertado. Si los chinos de la dinastía Han conocieron el número cero y los números negativos fue porque imaginaban un combate en lugar de una sustracción. El camino para hablarle a un occidental de la idea de interacción multifactorial es decirle “la competición y la cooperación se unen en la interación”, mientras que con un chino sera más productivo hacerlo al revés, hablándole de la interacción que se compone de competición y colaboración. Es una cuestión de imaginario.

Como cambiar el imaginario leyendo es lento y desesperante, podemos usar imágenes. Así que sugeriremos el juego del Go. El antiquísimo juego del Go, el más complejo conocido, hasta el punto de que, veinte años después de que los ajedrecistas humanos perdiesen toda posibilidad contra las máquinas, los jugadores de Go aún son capaces de resistir. ¿Qué permite este juego? Obtener imágenes útiles para pensar fuera de la caja. Además, no es idea nuestra. El Go es inmensamente rico y ha sido el juego favorito de muchos anarquistas y libertarios. No es de extrañar: es un juego donde se busca ganar libertades que se obtienen en grupo (de hecho perder las libertades es equivalente a la muerte) y donde construir un espacio propio es más importante que buscar el enfrentamiento con el oponente. El anarquismo no podía ignorarlo.

Para entender la riqueza de este juego tenéis esta joya en 27 artículos: El arte de jugar al Go. Los fans de Bill Gates pueden imitarle jugando mientras los fans del homo sapiens hacemos lo mismo, pero imitando a Lee Sedol.

La lógica del ajedrez, la de dos ejércitos alineados simétricamente y enfrentados en combate en sentidos exactamente opuestos, es estamental y estanca. La del Go es mucho más rica en posibilidades (combinaciones) y matices. El tablero empieza vacío y cada piedra es igual a la otra, cambiando su valor de forma relacional. Se juega negociando gradualmente, sorteando y resolviendo constantemente situaciones de vida o muerte en las que la vida de un agente significa la muerte del otro. Aquí, adición es realmente sustracción a la inversa, pero es combate, y cada decisión depende completamente de la personalidad de los agentes y el entorno en que se encuentran.

El Arte de la Guerra de Sun Tzu es un buen ejemplar a la hora de buscar similitud entre estrategias de guerra, estrategias de mercado y estrategias en general y poner bajo la lupa la falsa dicotomía entre negociaciones empresariales y negociaciones de guerra de la que hablábamos al principio. El Arte de la Guerra es famoso en Occidente, pero sin el juego del Go, que es su origen, se puede entender muy escasamente.

Se trata de todo el espectro  de habla de situaciones de negociación que llevan a que el “atacante” gane pero el “defensor” tampoco lo pierda todo (forzando al defensor a preferir negociar en beneficio del atacante que luchar y preferiblemente se llega a la solución que menos pérdidas y más beneficios cause) hasta y situaciones en las que el defensor no tiene otra opción que contraatacar a toda costa y hasta la muerte porque no se le da otra opción. Situaciones que se encuentran en la combinacion de múltiples espectros de posibilidades graduales . Y son la misma cosa.

Existen cinco rasgos que son peligrosos en los generales. Los que están dispuestos a morir pueden perder la vida; los que quieren preservar la vida pueden ser hechos prisioneros; los que son proclives a la ira pueden ser ridiculizados; los que son muy puritanos pueden ser deshonrados; los que son emocionales pueden ser turbados.

Sun Tzu

Así que, si queréis un set de imágenes nuevo para pensar mejor, os espero en online-go.com para jugar. Mi nombre es el mismo que uso en todas partes 🙂

 

2.8 – Topologías de red en la Teoría de Grafos y Topología

El grafo de Baran, representando la principal categorización de las topologías de red.

La cinta de Moebius sólo tiene un lado. Y no tiene ni arriba ni abajo.Hace poco le dije a alguien “siempre estaré aquí mismo”. No estaba siendo poético, ni reafirmando mi decisión de permanecer en el mismo lugar como un chopo. Es literalmente cierto, porque yo soy el lugar, a través de mis identificadores electrónicos, que van en mi bolsillo con mi smartphone. Cuando alguien llamaba a un familiar al otro lado del océano en 1980 no podía decirle “siempre me encontrarás aquí”, porque las circunstancias podían llevarle a cambiar de país y de número de teléfono, con un lapso de tiempo en el que no se le podía encontrar. Pero cuando yo le digo a alguien que siempre me encontrará en el mismo lugar (aunque físicamente pueda estar en Murcia o Georgia), tanto si es un amigo como si es un colaborador, es literalmente cierto. Os aseguro que he llegado a trabajar con gente que no recuerdo de dónde carajo es.

Voy a hacer una enorme simplificación. Antes de Internet la Geometría de lo social era más importante que la Topología, o al menos era excusable que los científicos sociales pensasen geométricamente. Ahora es a la inversa. Han pasado veinte años, y aún no parece que este nivel de análisis se imponga. Buscar dimensiones y formas no sólo es inútil, sino crecientemente irrelevante. Por supuesto, esto son noticias viejas para los técnicos, pero desde que estas noticias viejas han dado forma a lo más relevante de nuestra realidad no podemos seguir pensando sin ello. IN-TER-NET. Carreteras, transporte… Incluso las ideas pueden entenderse mejor así, en un mundo en el que no existen las distancias entre ellas. No es una opción, es un imperativo. Y es además imprescindible si en la parte del imaginario estamos fundamentalmente de acuerdo.

No es lo mismo La Topología (rama de la matemática) que una topología de red (que son la herramienta de la teoría de grafos y su aplicación a redes de comunicaciones).

Vídeo: Qué es la TopologíaG6_desconexion

Quienes mejor se han ocupado de aplicar el análisis de redes a la problemática de este siglo han sido los chicos de Las Indias. En general su análisis siempre ha sido inmensamente rico, al haber entendido esto pronto. Aunque el global pueda estar lastrado por lógicas heredadas del neoclasicismo económico e incluso el marxismo, debéis pasar por encima de ello: encontraréis la fórmula correcta para aproximaros al mundo conectado. Lo mejor para empezar a introducir las topologías de red en la caja de herramientas es La trilogía de las redes. Posteriormente, si este campo os parece fértil, podéis ir estudiando topologías más precisas que las tres que se plantean allí y seguir investigando para para pasar de la correlación hasta el análisis genérico-causal. No es necesario aprender mates, pero puede ayudar. Y ojo, insisto: las topologías de red son teoría de grafos. Una vez os hayáis acostumbrado a pensar en nodos, podéis pasar a la Topología propiamente dicha. Podéis empezar a cambiar la forma de pensar con herramientas gráficas tipo Wikiverse. Es un comienzo.

En la discusión sobre la defensa tiene mucho que decir. Si una red centralizada, al enfrentarse a una distribuída o muy descentralizada, necesita cubrir a su contrincante para vencer – por ser menos robusta y resiliente y teniendo en cuenta que “cubrir” puede referirse tanto a potencia de fuego como a asfixia territorial -, son sólo los conflictos post-11S los que podemos observar para estudiar esto. El análisis de Jesús en guerrasposmodernas.com es muy útil para entender qué implicaciones tiene todo esto en la guerra y su análisis de acciones terroristas o conflictos bélicos tiene integrada esta visión. Las batallas entre Inglaterra y la “libertaria” Escocia, entre las hordas mongolas y los ordenador chinos, Inglaterra vs EEUU o entre Turquía y los árabes “lawrencianos” son casi anécdoticas en un mundo en el que la estrategia ha perdido como factor la distancia entre las ideas a nivel global. Internet es una red libre de escala que afecta a todas las demás redes.

En la novela “Blindsight” (Visión Ciega o Punto Ciego) de Watts, el protagonista es un topólogo. Es alguien que puede traducir cosas que ni él mismo está entendiendo, de la forma correcta, entre idiomas y entre niveles de inteligencia y conocimiento diversos. Porque no necesita el contenido: sólo la topología, la estructura, para hacer que un balón de fútbol sea igual a uno de rugby y para conseguir que un discurso sobre la teoría de la relatividad pueda ser entendido. Es una de las cosas menos resaltadas en las descripciones de esta novela de ciencia-ficción dura, pero por algo el protagonista de la misma no es el vampiro, sino el topólogo.

Todo aquello en lo que la red haya reducido las distancias a cero o casi cero requiere de un análisis topológico: comercio internacional, ayuda mutua, teoría monetaria, etecé, etecé, atepé, aserejé.

 

2.9 – Otras herramientas útiles en las que entraremos más adelante

Sí que lo es.

Vale. Os he engañado. No son diez. Son muchas más. Aunque de momento lo dejo en 9 puntos para poder liberar el post. Ya sabéis: release early, realease often. Además, tengo que ser consecuente conmigo mismo y recordarme regularmente que el formato libro está viejo pellejo y que prefiero no usarlo. Así que las piezas que me gustaría en el futuro ir estudiando las resumo aquí con títulos provisionales.

  • Paciencia y neurociencia, que, de vez en cuando, nos proporciona útiles capones.
  • Propuestas diversas de engarze con la biología.
  • El transhumanismo como la propuesta política más seria y viable en el horizonte libertario, además de resultar inevitable.
  • No nos olvidemos de que no hemos acabado de implementar la cibernética.
  • Análisis comunitarista, pero análisis teórico y práctico. Porque sin comunidades autoconscientes no hay buena defensa contra el poder del estado.
  • Redirigir la batalla de las ideas hacia lo que amamos, y no encerrarnos en lo que odiamos. Que el anarquismo no esté siempre enfadado.
  • Semiología y semiótica peirceana. Comprender qué hay bajo lo que entendemos por praxeología clásica para descartar errores y quedarnos con lo útil. En un debate en el que la precisión del lenguaje es tan importante y donde, además, se da un rechazo explícito del uso de matemáticas para modelizar, como mínimo hay que entender qué es un lenguaje y cómo se relacionan a nivel “cuasi-código-máquina” estos pequeños elementos internos y transversales a todo lenguaje que son los signos. Cómo nos trasvasamos sentido y a través de qué. Y por tanto, mole o no mole, lo que toca es semiótica en sentido amplio, conectable y ampliable.
  • Los desórdenes perversos que mantienen el caos: el paradigma europeo de la criminología es tan vergonzante que sólo se explica como herramienta.
  • Un problema historiográfico: si alguien es tan bueno como para ganar sin combatir, nos cuentan poco del asunto.
  • Usa un lector de RSS con un .opml variado en temáticas y visiones, que puedes ir completando y puliendo para generar tu propia agenda. No leas sólo a través de Facebook y Twitter. El algoritmo no siempre es tu amigo, porque se alimenta de tus sesgos y los engorda todo lo que puede.
  • La Topología tiene un hijo aventajado: Blockchain. Qué es, qué implica, y cómo usarlo incluso en aquello en lo que aún no se usa.
  • Por qué el hecho de que la acción directa haya sido bloqueada por la abolición del patrón oro y la moneda fiat nos obliga a jugar al Go en lugar de al ajedrez.
  • Cómo cambiar el desarrollo científico considerando la comunicación abundante.
  • Las artes marciales, su práctica y su historiografía como zona neutral para hacer diplomacia entre la economía y la guerra.
  • La fabricación digital: si el capitalismo se suicida con ella, a ver si va a ser que el asunto no era la propiedad de los medios de producción.
  • Entendiendo el liderazgo que nos interesa para los años 20.
  • ¿Qué podemos aprender de la resistencia científica inserta en el movimiento feminista?
  • Como un espacio desmercado comunitario interno puede apoyar una apuesta de mercado exitosa, y de hecho lo hace como lo ha hecho siempre, y además tiene sentido.
  • Por qué el libertario debe comprender la limitación que supone la obsesión con la contradicción en la filosofía occudental tradicional. Contraponer cooperación y competición puede llegar a ser bastante inútil si no se comprende que, inevitablemente, hablamos siempre de interacciones con una cierta calidad cooperativa y competitiva, en dosis diferentes pero siempre presentes ambas. Ya que hemos entendido que la separación de poderes es pensamiento mágico, y que debemos buscar los equilibrios de poder para conseguir cosas en el mundo real, usemos esa comprensión para enlazar con el famoso taijitu, el “ying-yang”, y adoptar la dura humildad epistemológica que nos permitirá avanzar sin caer al vacío de certezas sirenas.
  • Parecerá obvio, pero hay que leerse esto, chavales:
    Openheimer
    Leval
    Nock
    Bourdieu
    Nozick
    De Jazay
    Armand
  • Libérate, publica en Dominio Público

 


2.10 y también 3 – Post data: la propuesta de casuística a través de una filé, aunque no sea exactamente una propuesta porque lo vamos a hacer igual.

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Ser anarquista es como ser del Barça. Está Messi, quieres que ganen y probablemente lo hagan, pero hay que jugar la liga y el Madrid existe.

Un optimista poco después de escuchar que alguien comparaba ser anarquista con ser del Rayo Vallecano.

– ¿Quién venció a los vikingos?
– La Liga Hanseática.
– ¿Cómo lo hizo?
– Convirtiéndolos en comerciantes.
– Pues nosotros somos vikingos mediterráneos frikis y mitófilos que ya han nacido con ese paso dado y el anarquismo como centro moral.

Este post está íntimamente ligado a otro: la filé Aesir en Septiembre de 2016. Todo esto me interesa a través de mi trabajo en y con la filé, y está lleno de detalles que realmente corresponden a las conversaciones con los miembros de esta comunidad. Además, el objetivo de este empeño en estudiar ciertas cosas, además de la satisfacción personal, es conseguir que la filé crezca y se haga grande, fuerte y sólida.

Nuestra apuesta es bastante clara: lo que nos permite ofrecer cosas potentes al exterior es, en buena medida, el carácter de la comunidad. Somos una anti-secta que se piensa como un grupo generador de mayor autonomía y felicidad para los miembros, que acepta el cambio de la identidad con la incorporación de nuevos individuos, y que lamenta, como Tolkien lamentaba, no sólo la pérdida de un amigo cuando se produce, sino la pérdida de lo que todos los demás eran al estar él. Aunque a veces no se lamenta porque todo era peor. Pero creo que se me ha entendido.

Toda interacción es a la vez competición y cooperación, y tratamos de no olvidar ningún aspecto de ello aunque nuestra actividad tienda a la cooperación. La cultura que desarrolla una comunidad es la que define a esa comunidad, y, aunque cambie, puede mantener mucho tiempo su mismo sentido si siempre es consciente de la provisionalidad: otro nombre para la libertad en una comunidad. Esa cultura comunitaria que posee la filé Aesir no se parece demasiado a entidades inmensas y abstractas como la nación o a instituciones monstruosas como un estado, y con respecto a ellas está en las antípodas de la pluralidad de marcos simbólicos (mucha más) y de la coerción institucional (mucha menos).

Tipos de organizaciones por Toni Blanco de p2porganizacion.net

Tipos de organizaciones por Toni Blanco de p2porganizacion.net

Se están desarrollando juegos de identidades múltiples en un proceso a la vez duro y maravilloso. Seguimos desarrollando juntos y saltamos los baches con una capacidad que individualmente no tendríamos. Así que somos ambiciosos no sólo en el mercado, sino en el resto de campos de batalla en el que se decide nuestra felicidad. Buscamos ser más libres y autónomos, porque de esa manera daremos más a los demás y la comunidad nos será más provechosa.

Las culturas comunitarias surgen como adaptaciones de las estructuras sociales a las circunstancias materiales. Están ahí por un motivo y se perpetúan por un motivo. Lo que no quiere decir que esos rasgos culturales o formas de vida comunitaria, sean siempre la mejor adaptación al entorno en el que viven: la adaptación no funciona así. El reto es encontrar maneras de ‘hacer esas formas de vida comunitaria’ más abiertas, más libres y más productivas. Hay que arremangarse y luchar ese anarquismo que tanto anheláis, pero batalla a batalla y comunidad a comunidad. Y, de paso, generar una especie de gran banco de buenas prácticas.

Una filé (que se define por hacer activismo de mercado) tiene el ambicioso y libertario proyecto de conseguir ser sujeto de derecho internacional. Para ello, han empezado poniendo los cimientos más sólidos posibles con una empresa de carácter industrial, Tikoa, y una red multidisciplinar y amplia de profesionales, analistas y técnicos, con una fuerte decisión por parte de los miembros. Tikoa quiere dar el siguiente paso internacionalizándose, aumentando fuertemente la facturación y, para ello, instalará un Centro de Alto Rendimiento en una Zona Especial Canaria, manteniendo su red activa por todo el mundo y permitiendo desarrollar con ello un proyecto político de independencia municipal en colaboración con otros proyectos libertarios.

Objetivos de la filé:

  • Desarrollar autonomía vía cultura y mercado para nosotros y nuestro entorno.
  • Desarrollar seguridad a nivel sanitario, jurídico, económico, etc.
  • Desarrollar una salida negociada válida que nos aporte mayores libertades y una relación más justa con el resto de humanos.
  • Ofrecer estas soluciones al resto de humanos, a nivel de integración, confederación o simple forkeo de proyectos.
  • Establecer bases territoriales que sean beneficiosas tanto para ellas mismas como para los individuos y colectivos con los que se relacionen.
  • Buscar, confederando asociaciones libres, el reconocimiento mínimo funcional: el de sujeto de derecho internacional.

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Nos imaginamos el futuro deseable de formas dispares, pero aquí hay una. Y lo que andamos haciendo se puede ilustrar con esto.

Por lo demás, y citando a mucha gente a la vez…

Continuará.

Bú!

Bú!

Hasta entonces, unos minutos musicales.